Madre Coraje y la manipulación

Lo que ha hecho el “New York Times”, con todos los respetos, es relativamente fácil. Se llama manipulación. Y no tiene que ser forzosamente negativo, porque en principio significa manejar con las manos. Consiste en enviar a un fotógrafo a que retrate la parte de la sociedad más empobrecida y débil, la de vida más dura y castigada por la crisis. Si hay recursos para ello –y el “Times” los tiene— el fotógrafo pueda pasar un par de semanas por Andalucía y Extremadura y regresar a casa con 50.000 imágenes, de las que se seleccionarán al final no más de cinco: si se quiere, las más crueles y dramáticas, las más intencionadas, las más escabrosas. “La España de hoy, la España que se hunde…”

Es fácil. De las dos mil fotos posibles de la protesta ante el Congreso hay que elegir solo una. Y todos sabemos la que se busca, mucho antes de que la “movida” empiece. Algunos periodistas hemos tenido la responsabilidad de encargar esos trabajos y de seleccionar luego las imágenes junto con su autor. Alegría o miseria, depresión o esperanza: desde los gitanillos de Nazaret a  una fiesta burguesa en Loewe. En dramático blanco y negro o en optimista color, como más convenga. Así trabajan los grandes diarios y revistas del mundo, desde el “National Greographic” hasta la hoja parroquial más modesta.

Imagen, texto y contexto. La fotografía, aunque lo dice todo, puede no decir nada. Por eso, en “Las Provincias” de hoy, se ha hablado con los jornaleros fotografiados por el “NY Times” en Jaén. Y se demuestra que, aunque lo están pasando mal, como todo Cristo, no son los desharrapados españoles que dieron paso a ese frentepopulismo andalusí de los años treinta. No son los mismos rostros sin afeitar que seducían a Robert Kapa y a Hemingway. Hasta el punto de configurar un modelo que sigue estando en los genes estéticos y anímicos de muchos norteamericanos no conservadores.

Para intentar demostrar mis reflexiones, sin necesidad de hacer fotos en blanco y negro de la gente que hoy pide limosna en Harlem o el Bronx, inserto la más famosa fotografía hecha durante la Gran Depresión americana. La imagen, de Dorothea Lange, custodiada como un tesoro en las colecciones de la Librería del Congreso, es un símbolo universal. “Migrant mother”, “Madre emigrante”, nos muestra a Florence Thompson, madre de siete hijos, emigrante y trabajadora en la recogida de guisantes en California. En un descanso de la tarea, bajo el calor, Florence simboliza toda la fatiga y la falta de ilusión de una vida dura.

 ¿Es eso la América profunda de los años 30? Lo es. Aunque hemos de saber que la oportunidad y la profesionalidad se aliaron a la intención y la dotación artística para dar como resultado un producto periodístico. Manipulable como todo lo humano. Y que sin embargo, en América, más que simbolizar el “qué mal estábamos”, articula el “qué emocionante esfuerzo hicimos para salir de aquello”. Que es lo mismo, pero en otro sentido.

Anuncios

Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
Esta entrada fue publicada en de buena tinta y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s