Ford cierra plantas históricas para la marca

Se puede asegurar, y el tiempo lo demostrará, que la reciente reforma laboral española ha sido un factor determinante, aunque no haya sido único, a la hora de decidir el cierre de las plantas belgas y británicas y la consagración de la valenciana junto con la alemana de Saarlouis. Ford venía señalando, desde hace años, los altos costes laborales de las factorías que ha decidido cerrar y los problemas de flexibilidad en el empleo que estaba encontrando. Y es que, por pura paradoja, son las propias fábricas, los colectivos de trabajadores, los que acaban compitiendo entre sí, con las leyes de cada país en la mano, para destronarse o encumbrarse dentro de una red europea de producción. Con todo también influye la juventud de los complejos fabriles: los dos que quedarán, en España y Alemania, son modernos y tienen alrededor de 40 años.

La noticia de la consolidación y refuerzo de inversiones en la planta de Ford en Almussafes viene acompañada de una verdadera hecatombe laboral en Gran Bretaña y Bélgica. Si es dramático el cierre de la planta de la ciudad belga de Genk, mucho más lo va a ser la clausura de las dos plantas británicas, situadas en Southampton y Dagenham. Y no solo porque mil quinientos trabajadores británicos van a ser despedidos, sino porque a la marca norteamericana parece que no le va a temblar el pulso a la hora de cancelar dos núcleos industriales, nacidos en los años treinta, que en su día fueron el santo y seña de la empresa en Europa.

Solo pensar que las dos plantas situadas en el sur de Inglaterra fueron claves para la resistencia británica durante la II Guerra Mundial haría titubear a cualquier ingeniero a la hora de decidir. La de Southampton era una factoría pequeña –de 180.000 metros cuadrados y 500 empleados, fabricaba la Ford-Transit—pero atesora el mérito de haber sido el punto donde se montaban principalmente los cazas Spitfire durante la Guerra. La planta de Dagenham, era una factoría histórica que, en su día tuvo cargadero de mineral de hierro y acería, como desarrollo del concepto, normal entonces, de tener toda la cadena de fabricación integrada, empezando por la chapa. En sus épocas mejores llegó a dar 40.000 empleos. Por descontado que sufrió bombardeos durante la Guerra y fabricó material militar para los aliados;  en realidad, Dagenham estuvo trabajando a plena producción para Ford hasta el año 2002, en que empezaron sus problemas.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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