Pinazo, a la luz de López Chavarri

El monumento a Ignacio Pinazo Camarlech que podemos ver junto a la Audiencia, en los jardines que hacen esquina a la calle de Colón, no es el primero que la ciudad le dedicó. Antes hubo otro, situado junto a la Generalitat, en la plaza que hoy llamamos de Manises y entonces se llamaba de Vives Liern. Era obra del gran escultor Vicente Navarro. Pero fue destruido por “manos ignaras”, ya saben…

Ese término, “manos ignaras”, es el que usa el crítico Eduardo López Chavarri en una crónica (“Las Provincias”. 30 de julio de 1949) que acabo de descubrir y no dudo en recomendar. Porque el periodista músico, que conoció al padre y era amigo del hijo, proporciona muchos detalles de la vida de la familia en Godella y da valiosas pistas sobre los cuadros en los que Ignacito fue modelo del artista –en realidad todas las obras donde un niño desnudo es el tema central– como de la incipiente vocación musical del niño que empezó teniendo buena voz pero después se convirtió en gran escultor.

La crónica de Chavarri se publicó en el día adecuado: el de la inauguración de la estatua que hoy tenemos de Ignacio Pinazo. Al día siguiente, el periódico publicó en portada la noticia que acompaña a estas líneas.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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