Las palabras de Obama

“No sería el hombre que soy hoy sin la mujer que accedió a casarse conmigo hace 20 años. Permítanme decir esto públicamente: Michelle, yo nunca he amado más. Nunca he estado más orgulloso que al ver al resto de América enamorado de ti, también, como primera dama de la nación. Sasha y Malia, ante nuestros ojos están creciendo hasta convertirse en dos fuertes e inteligentes mujeres, jóvenes y hermosas, al igual que su madre. Y estoy muy orgulloso de ustedes. Pero he de decir que por el momento un perro en casa es probablemente suficiente”.

Son palabras de Barack Obama en su discurso de aceptación de la victoria electoral. Son palabras, dedicadas a su familia, que difícilmente podríamos imaginar insertas en la política europea. Y mucho menos en la política española.

Porque ese grado de intimismo no se acostumbra en un discurso político. Y ese alto grado de presencia de la familia no se consiente en la vida pública. Claro que tampoco es costumbre, al menos en España, que se hable tan bien, con tanta calidad, como se habla en la Casa Blanca. Incluso presidentes decididamente detestables han tenido escritores de discursos –que allí no se ocultan– que han hecho grandes textos para su jefe.

Los escritores de textos de Obama son famosos. El presidente es un estupendo orador, convincente y cálido, que además de hablar bien dispone de discursos de muy alta calidad. Textos como este: “Siempre he creído que la esperanza es esa cosa terca, dentro de nosotros, que insiste, a pesar de todas las pruebas en contrario; que cree que nos espera algo mejor, siempre y cuando tengamos el valor para seguir alcanzando, para seguir trabajando, para seguir luchando”.

O como el que sigue, capaz de definir en muy pocas líneas y conceptos, ese núcleo esencial del modo de vida americano: “América, creo que podemos construir sobre el progreso que hemos hecho. Y que seguiremos luchando por nuevos empleos y oportunidades nuevos y de seguridad para la clase media. Creo que podemos mantener la promesa de nuestros fundadores, la idea de que si estás dispuesto a trabajar duro, no importa quién eres o de dónde vienes o cómo eres o dónde haces el amor. No importa si eres negro o blanco o hispano o asiático o nativo americano;  joven o viejo, rico o pobre, capaz, discapacitado, homosexual o heterosexual, lo puede hacer aquí en Estados Unidos, si está dispuesto a probar”.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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