El tesoro de Santa Llúcia

santa lluciagozos a santa llúciavelluters, hospital, santa llucia toscaLos gozos a Santa Llúcia y, sobre el plano del padre Tosca, la ermita y Velluters

Cuando llegaba el tiempo de la Cuaresma y el Hosanna, cuando las palmas anunciaban la Semana de Pasión, los alguaciles no tenían necesidad de recordarlo: todas las mujeres de la Mancebía de Valencia tenían que emprender, desde la parte del Carmen, el camino de la muralla que llevaba hasta Santa Llúcia. Las casitas donde ejercían la prostitución se quedaban solas, pero los huertos no estaban desprotegidos. La organización del Partit, las viejas reglas del lupanar valenciano, se ocupaban de velar por la propiedad durante el tiempo santo en que la ciudad no quería que funcionase la prostitución y decretaba que las mujeres públicas se recogieran en una institución seria donde tenían que pasar los días santos escuchando sermones sobre el arrepentimiento. De ese modo, el cuerpo de las mujeres recibiría un descanso tan necesario como el del alma.

Seis siglos largos hace que el rey Martín autorizó a la Cofradía de Santa Lucía para que construyera, junto al portal de Torrent, una ermita dedicada a la santa y una casa que fuera sede de la institución. Pero al llegar el 13 de diciembre de 2012, los sucesores de aquellos santos varones están de enhorabuena: porque vuelven a oír sonar las dos campanas de la espadaña y porque se ha terminado a tiempo la obra de restauración del templo, que había sufrido no poco a causa de la humedad procedente de los jardines del Viejo Hospital.

La Cofradía fue creada en el año de la conquista de Valencia por el propio Jaime I. Recibió el nombre de “Almoina de Santa Llúcia” y tuvo su capilla en el propio templo catedralicio. Se ocupaba de muchas cosas: pobres, huérfanos, niños abandonados… y del recogimiento y lección moral de las prostitutas en Semana Santa.  En el año 1399, con el privilegio de Martín el Humano, se asentaron en un lugar clave de la ciudad donde habrían de ligar su destino al Hospital, al que cedieron parte de sus terrenos, hacia 1411, para hacer un dormitorio para locos y enfermos mentales.

La ermita que ahora se acaba de remozar y proteger de la humedad, ha sido dotada de  contrafuertes para evitarle males mayores. Es un edificio de traza gótica, recubierto tras la reforma del siglo XVIII, que engloba no solo el templo sino una serie de interesantes dependencias donde la Cofradía tiene sede social y archivo. Curiosamente, al templo, que tiene su suelo mucho más bajo que el nivel de la calle del Hospital, hay que bajar, desde un atrio, mediante una serie de escalones. La pregunta que hay que hacerse es si en realidad el templo no está en su cota fundacional –la misma que a través de las excavaciones vemos que tuvo todo el Hospital—y es la calle la que ha ido subiendo con el paso de los siglos.

Santa Llúcia, la patrona de los ciegos, abogada contra los males de la vista, tienen en Valencia una casa que es un tesoro con casi ocho siglos de tradición.  La noticia de su templo remozado es una alegría en medio de tantas malas noticias.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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