Chimenea

chimenea vaticanoLa colocación de la pequeña chimenea de la que saldrá humo, “fumata” blanca  o negra, ha sido el último ritual de los preparativos del Cónclave. Después de varios días de aparente desencuentro, donde la prensa mundial ha repasado a fondo los problemas nada pequeños de la Iglesia, los cardenales han puesto la fecha y han tomado la decisión de encerrarse. Con llave. Con-clave. Nada menos que en la Capilla Sixtina. Van a elegir nuevo Papa en el curso de un ceremonial que se inicia el martes aunque hasta el miércoles no tendrán lugar las primeras votaciones.

Como millones de telespectadores ya han podido ver, la chimenea es “la de siempre”: un modelo decimonónico, de sombrerete metálico, de tallo largo y tejado chaparrito, que recuerda tiempos lejanos de calefacción a leña y evoca un paisaje de cardenales con brasero encendido bajo la púrpura. Es una chimenea sencillota y humilde, nada adecuada a las nuevas tecnologías. Una chimenea de taller de pueblo, como tantas otras, sin ventilador y no muy preparada para una lluvia dura. Viene con unos elementales tirantes de alambre, como millones de las que sobreviven rodeadas de tejas añosas.

La Iglesia Católica, antigua como el mundo, es maestra en la administración de gestos, imágenes y señales. Por eso es evidente que no quiere renovar su chimenea ancestral y adaptarla a las nuevas tecnologías. Alguien, con buen criterio, quiere que al menos un elemento, uno solo, imparta al planeta la impresión confianzuda de la tradición.

Si no hay quórum se quemará paja mojada con las papeletas y saldrá humo negro. Si con la ayuda del Espíritu Santo los cardenales encuentran a ese hombre providencial que los gravísimos problemas del momento necesitan, se pondrá paja húmeda y saldrá humo blanco. La chimenea –supremo emoticono divino—hablará al pueblo fiel.

— No temáis, somos nosotros, somos los de siempre: seguimos aquí, al lado de la gente. Confiad en el viejo proyecto. ¿No veis hablar a la chimenea de-toda-la-vida?

Pero la gente, algo descreída, un poco escarmentada, un tanto reservona, verá la chimenea, mirará al cielo y responderá:

–¿Les damos otra oportunidad, Señor?… Venga, a ver si esta vez es verdad.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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