El laberinto de la calle de Ruaya

ruayaEl Ayuntamiento acaba de exponer, en el Museo de l’Almoina, una pequeña parte de los hallazgos del yacimiento de la calle de Ruaya. Dice que no es más que “el aperitivo”  de lo que en su día se encontró en el gran solar que iba a ser destinado a estacionamiento y que, con el tiempo, se acabará exponiendo. Sin embargo, aunque ya se habla con claridad de una zona sacra de restos-calle-ruayaentre los siglos III y IV antes de Cristo, sigue habiendo muchas incógnitas sobre qué es lo que en realidad pudo haber en esa parte de la ciudad hace 2.500 años.

El yacimiento, aparecido en 2009, cuando Lubasa pretendía excavar para un estacionamiento, ha “mareado” desde el primer día a los especialistas. Porque lo que aparecía venía a poner  en jaque la tesis, firmemente fundada, de que los primeros vestigios de asentamiento humano en Valencia y sus alrededores eran los de la ciudad romana, fundada por iniciativa del cónsul Décimo Junio Bruto Galaico en 138 antes de Cristo. Estos restos, sin embargo, eran un par de siglos anteriores.

Como ahora se ha puesto de relieve, lo encontrado desvela  “la existencia de una zona sacra que dataría de la época púnica, de entre los siglos III y IV a.C, compuesta por pozos en los que se han encontrado restos óseos de animales que pudieron ser ofrecidos en señal de sacrificio, pequeños altares e, incluso, una pequeña figura que representaría a una deidad que los arqueólogos tratan de poner nombre”.

Albert Rivera,  jefe de la sección de Arqueología del servicio de Patrimonio Histórico, lo explicó hace poco en rueda de prensa al inaugurar, junto con la concejala de Cultura, Mayrén Beneyto,  la exposición ‘Valencia antes de Valentia “, donde se reúnen apenas  media docena de piezas extraídas de las excavaciones, como ánforas de Cartago o la pequeña imagen de la misteriosa deidad no identificada. Más “mareo” viene causado a los técnicos la aparición del “utensilio más antiguo hallado en el área metropolitana, un pequeño retocador que data de entre el 10.000 y el 7.000 antes de Cristo, una pequeña piedra que habría sido utilizada para preparar objetos de sílex”.

Claro que los hallazgos de Ruaya no aportan datos sobre la existencia de una ciudad, de un asentamiento humano estable. Pero si dan señales evidentes de vida, doscientos años antes del nacimiento conocido de Valencia, en una zona situada al norte del Turia. Por eso  Rivera ha indica que el yacimiento “podría haber sido un lugar de culto, con decenas de pozos en los que se han hallado restos de animales como perros o caballos”, que podrían ser sacrificios a una deidad. Además han aparecido quemadores de perfume y “hasta un pequeño altar con una imagen de una deidad en terracota”.

¿Un pequeño templo en un lugar de mucho paso? Es una de las hipótesis que se baraja. No lejos de allí, es evidente que está la calle de Sagunto, la gran vía de comunicación sur-norte. Por eso Rivera dijo en la rueda de prensa que “la globalización no se inventó hace 10 años, en la antigüedad también había, a su manera”.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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