El placer del mecenazgo

pere maria ortsDon Pedro no ha podido ser más claro. En sus declaraciones a David Burguera, de “Las Provincias”, ha dicho que “hice la donación al San Pío V porque no me fío de los testamentos. He tenido muy malas experiencias con la ejecución de las herencias. Se pierden cosas. Hay muchos enredos. Desaparecen y nadie sabe dónde están. Preferí hacer la donación directamente, en su momento, y me quedé tranquilo”. Una prueba de que el mecenazgo, que es siempre un gran placer, tiene caminos insospechados, muchas veces de enorme sentido práctico.

Don Pedro, Pere María Orts i Bosch, estudió en las Escuela Pías de la calle de Carniceros y se licenció en Derecho en la vieja Universidad de la calle de la Nave cuando la Guerra Mundial estaba dando las últimas batallas. Pero nunca ejerció como abogado. Eso no quiere decir que no conozca las leyes, los laberintos del Derecho Civil y, sobre todo, como él mismo dice desde su sabiduría, que “hay muchos enredos”.

Como quiera que la estirpe de los Orts hunde sus raíces en lo más hondo del siglo XIX y que el abuelo paterno, don Pedro María Orts y Berdín, historiador y magistrado territorial de la Audiencia de Valencia, dejó no pocas parcelas de almendros y algarrobos en las estribaciones de un insignificante pueblecito de pescadores llamado Benidorm, don Pedro, a lo largo de su vida, ha podido vivir de lo suyo sin agobios y dedicarse a lo que le gustaba: investigar el pasado de aquella localidad de clima tan benigno mientras el mundo giraba hacia otro lado y convertía la aldea en una metrópoli internacional, capital europea del turismo.

Por el camino, don Pedro, que fue miembro del Consell Valencià de Cultura, reunió una colección privada de obras de arte de todos los tiempos a la que procuraba incorporar aquella que sabía positivamente que no estaba en nuestros museos y que podía completar las colecciones públicas valencianas. La tarea de coleccionismo que hizo entre 1950 y 1970 tuvo finalmente un fruto de oro: en 2011, donó oficialmente a la Generalitat su colección. Cientos de pinturas, docenas de objetos de arte, un legado histórico que impresiona y que ha hecho preciso que el Museo de Bellas Artes de Valencia se diera la vuelta como un calcetín para reordenar todos sus contenidos, insertándolos, en muchos casos, entre las copiosas donaciones del ilustre coleccionista benidormí.

El martes, en ese mismo Museo beneficiado por su mecenazgo, se inauguró una exposición titulada “Las artes decorativas en la donación Orts Bosch”. Es un homenaje  a la generosidad que Pere Maria Orts Bosch tuvo con los valencianos. Por, un poco antes la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos le entregó la Medalla al Mérito en las Bellas Artes al que es académico de Honor de la institución. Es lo menos, es lo mínimo que se puede hacer para mostrar al donante signos de gratitud. Que no se diga más que los valencianos somos ingratos con nuestros hijos mejores.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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