Apagón sin debate

(Publicado en LAS PROVINCIAS. Sábado 30 noviembre 2013)

La semana del apagón, la semana en la que Les Corts ha elevado a Ley la decisión de la Generalitat de cerrar Radio Televisión Valenciana, se ha consumado. Entre gritos e insultos, pero sin apenas debate, el ente público que creó Joan Lerma ya no existe. Y hoy por hoy no sabemos si se va a impulsar, o no, el nacimiento de otra empresa –privada o pública— que tome el lógico mandato fundacional de vertebrar el territorio valenciano y fomentar el conocimiento de la lengua, la historia y la cultura valencianas.

Pero es ahora, cuando lo anterior ha terminado y se abren muchas incógnitas nuevas, cuando empezamos a discurrir que ha habido muchos insultos, demasiados, pero nadie ha querido abordar asuntos que siguen abiertos, en espera de un debate iluminador. Nadie, por poner un ejemplo, ha querido situar el cierre de Canal 9 en el contexto general de la crisis de los medios de comunicación españoles y en el particular de las televisiones autonómicas públicas. Nadie ha dicho que unos 6.000 periodistas españoles ya habían ido al paro, silenciosamente, mucho antes de que se inventara el ERE de Canal 9.

Tampoco he escuchado debate alguno –ni periodístico, ni sindical ni político—sobre la triste situación del mercado publicitario español que, en una época floreciente, hubiera sostenido incluso el entramado despilfarrador del ente ahora extinguido. Porque visto desde ese ángulo, RTVV se nos ha muerto, por inanición, gracias a la excesiva proliferación de televisiones de toda clase en un mercado publicitario insuficiente para sostenerlo todo.

Tampoco ha tenido ocasión de abrirse camino otro debate capital: el del sindicalismo español en el sector público y funcionarial. Porque si los sindicatos de RTVV, hace diez años, hubieran sido tan flexibles como los de las empresas privadas, si hubieran permitido modelos y salarios análogos a los de las televisiones privadas, la crisis se hubiera evitado. Como no hubiera habido cierre si los sindicatos, tan influidos desde la política, no hubieran recurrido el ERE.

El tiempo dirá, dentro de algunos años, si la RTVV no la cerró, en la práctica, la misma izquierda que, hace 25 años, la fundó cargada de lastres, lacras y defectos congénitos. Sin embargo, es este un aspecto que se echa en falta en los insultos y proclamas de esta semana: nadie ha mencionado la paradoja que supone que la misma izquierda que impuso las rigurosas reglas sindicales critique a un gestor atado de manos y pies por el modelo que le fue impuesto.

Finalmente, como consumidor, me asombra que nadie –ni mucho menos el nacionalismo– haya sacado a relucir una solución que tenemos todos al alcance de la mano y con la que sufragan sus televisiones casi todos los países europeos: el canon. Diez euritos al mes, con el recibo de la luz, como hacen en Italia, Gran Bretaña, Francia, Polonia, Grecia, Irlanda, Suecia, Noruega…y ya está. Y luego, como en Alemania: una cadena nacional, divida por nueve… para uso de las programaciones regionales.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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