Nuestra tarea

libreria(Publicado en “Las Provincias”. 15. XII.2013)

Expresadas las dos preguntas del hipotético referéndum catalán, establecida la fecha de su improbable celebración, el asunto es qué vamos a hacer ahora los españoles. Porque, nos guste o no, el delirio de Más y sus socios ha tenido la virtud de poner en el tejado nacional una pelota que nos toca despejar con buen sentido y cordura, con dotes de convicción y mucha, muchísima paciencia. Quiero decir que nos han dado una gran tarea; que este, ahora, no es un juego en el que podemos seguir ignorantes y ausentes, descomprometidos e indiferentes…

El primero que ha roto su aparente ausencia ha sido el presidente Rajoy. Parecía que el asunto no iba con él, pero no es cierto. Se ha mojado, comprometidamente, y a las pocas horas de brotar la pregunta ha hecho una declaración: no habrá referéndum porque no es constitucional. Es suficiente. Tampoco debe decir mucho más. Rajoy ha jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución; de modo que tiene claro cuál es su deber.

El segundo factor relevante ha sido comprobar que el PSOE está también en contra de la consulta. Quiere un Estado federal, asegura que hay que reformar la Constitución, pero lo primordial es que ha reconducido la discrepancia con el PSC y ha dejado clara su opción constitucional. Rajoy y Rubalcaba, en esto, y en otras muchas cosas, hace tiempo que, por fortuna, van de la mano.

Ese factor, que concierta de entrada el criterio de 17’7 millones de electores, y de 296 de los 350 diputados del Congreso, deja las cosas, aunque estén muy lejos de estar resueltas, suficientemente claras. La suma que los dos grandes partidos arrojan es mejorable: solo UPyD puede aportar a ella otro millón largo de votos y cinco escaños más. Y en cuanto a las demás formaciones, se nos hace un regalo: es obvio que se les impone una definición de urgencia… algo que para empezar, despeja bastantes dudas sobre el ya legendario “tripartito a la valenciana”. A Puig se le cierra esa puerta.

En todo caso, la estabilidad que los dos grandes partidos otorgan a los cimientos de la Constitución de 1978, ofrece una plataforma de consenso excepcional. ¿Para qué? Pues para hacer política de la buena, de la que España necesita.  Para hacer, de entrada, frente a los delirios catalanes, un acercamiento serio de toda la sociedad al problema catalán y a los catalanes mismos, que no puede hacerse por otra vía que la del refuerzo de nuestras propias convicciones e identidad. ¿Cómo convencer a nuestros hermanos de la necesaria unidad española si no es a través de nuestra reafirmación previa en las bondades de la unidad de España?

Para que ellos nos comprendan, tendremos que empezar por tomarnos nosotros el asunto de España en serio, cosa que hasta ahora no hemos hecho. Y cuando eso fermente y madure, empezará a parecerse a la convicción y generosidad compartida que hubo, en los años 70, en torno a la Constitución. El resto será muy fácil.

Anuncios

Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
Esta entrada fue publicada en de buena tinta y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s