Burbuja deportiva

peter lim (Marca)(Publicado en “Las Provincias”. 22 diciembre 2013)

Hay días, y en mi cuenta personal son cada vez más abundantes, en los que uno se pregunta si trae a cuenta que tu país esté en la Unión Europea. Fuera del Paraíso todo son tinieblas, dice una voz interior. Pero dentro… dentro de lo que en los setenta nos decían que iba a ser una Arcadia feliz hay temporada en que preferiríamos no estar. Porque no ganamos para “cancilleras” inflexibles, controladores sádicos, tribunales judiciales que velan más por los verdugos que por las víctimas y comisarios europeos que cuando no se cargan el sector pesquero hunden en la miseria al fútbol, uno de los pocos placebos, un rincón sagrado del país en crisis.

La de hoy, con el sorteo navideño de la Lotería Nacional, debería ser una crónica amable y esperanzada. Pero si miramos al fútbol en general y a nuestro Valencia en particular, no hay forma de encontrar lo positivo. Así, al escribir es imposible no caer en las redes de Pablo Salazar, que en todo caso resulta ser pesimista por bien informado.

Es trágico que tenga que ser un español, resultaría más reconfortante que fuera un antipático nórdico o germano. Pero al comisario Almunia le ha tocado hacer la labor de puntillero en la tarea más necesaria, y a la vez más desagradable, de cuantas necesitaba España en esa escalada de purgas de ricino que nos venimos tragando desde que en el otoño de 2007 llegó la crisis y, con ella, la sociedad española empezó a caer de las nubes y laureles en que vivía.

El batacazo español ha sido muy grave. Pero siendo así, el choque con la realidad ingrata ha sido particularmente desgarrador en la Comunidad Valenciana. Porque hemos estado a punto de perder, además de la fe en la política y en las clases dirigentes, la fe en nosotros mismos, que es lo peor y más grave que puede llegar a sucederle a una colectividad con proyectos de alguna trascendencia.

 Descubrir con asco la corrupción en la administración, los partidos y los sindicatos ha sido la amarga secuela de la quiebra del alegre y falseado sistema crediticio que vivíamos. Ahora, sin embargo, se nos pide la disección de un mundo también falseado, el del fútbol, donde el despilfarro y la frivolidad se combinaban con el proteccionismo público. Amargamente, cuando empezamos a salir de los efectos de la burbuja inmobiliaria, se nos presenta otra burbuja, la deportiva, que en el caso valenciano se apoyó en aquella.

El dictamen, para muchos observadores, es nítido desde hace tiempo: ni un solo euro público debería destinarse al fútbol profesional. De modo que si a la ausencia de las cajas de ahorro y los bancos valencianos, si a la trágica pero necesaria muerte de la RTVV tiene que seguir ahora el desgarro de la quiebra o enajenación del Valencia, sea en buena hora. Acabe el enfermo su proceso, tire de su cuerpo todas las toxinas y purgue de una vez. Acabemos.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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