Brookfield, un lugar para perderse

brookfield floating bridgeEn Vermont, cuando se deciden a comparar, aseguran que tienen más puentes cubiertos, y además más grandes y hermosos que los del condado de Madison, en Iowa, famosos gracias a la película protagonizada por Meryl Streep y Clint Eastwood.

“Creo que los lugares en que he estado y las fotos que he hecho durante mi vida me han estado conduciendo hacia ti”. El guionista de “Los puentes de Madison” escribió al menos brookfield asambleadiez frases que han pasado a la historia del cine por su romanticismo; esta última, pronunciada por el fotógrafo que encuentra en un pueblo perdido el amor que no esperaba, se podría aplicar, la voy a aplicar ahora, a un puente que parece salido de un lejano sueño: el puente flotante de Brookfield, en Vermont.

Si los puentes cubiertos son una rareza que los norteamericanos miman con orgullo, los brookfield cartelespuentes flotantes son un fenómeno todavía más especial. De una costa a la otra se sabe que hay solo dos; y uno de ellos está en este pequeño pueblo vermontés donde en invierno viven poco más de veinte personas. Construido en los años treinta, el puente, de estructura de madera, cruza el Lago Sunset y une la localidad, diseminada en ambas orillas, con la ruta 65, eje de todas las comunicaciones.

En los últimos años, los depósitos flotantes que dan sentido a la estructura del puente acusaron un serio problema: el agua había deteriorado y empapado el material plástico inyectado dentro de los bidones. Hasta el punto de que el agua, que normalmente inundaba el centro de una calzada hecha con tablones de madera, había subido de nivel y hacía imposible el paso. En el verano de 2011, suspendida la circulación, el pueblo se reunió en asamblea y tomó conciencia del problema en el curso de una jornada de reuniones, democracia y fiesta al aire libre. Se leyó un manifiesto, aprobado entre aplausos y hasta una cadena de televisión se hizo eco de la noticia. Lo que ocurre es que apenas quince días después de la asamblea, el huracán “Irene” arrasó medio estado y causó daños gravísimos en infraestructuras básicas, que han reclamado el presupuesto de inversiones de al menos tres años. Ha sido ahora, finalmente, cuando ha llegado el principio de la solución: el martes aparecieron máquinas y técnicos y comenzó la retirada de la estructura, que será renovada por completo. Este verano no habrá puente en Brookfield. Pero todos esperan que en el otoño, o cuando el lago se congela tras las nieves, el nuevo paso estará listo para cumplir su función. El restaurante Ariel tendrá clientes seguros; el pequeño hotel rural funcionará mejor, y los escolares podrán cruzar el lago sin dar un gran rodeo camino del aula. El puente tendrá dos pies más de anchura, unas aceras más anchas y tanques flotantes rellenos de un plástico moderno garantizado para 100 años.

Brookfield, un lugar para perderse, es uno de esos sitios del mundo que te agarran y no te sueltan. Porque es sencillo, porque es natural. Espontáneo, rural, limpio, parece hecho para que solo tu lo descubras. Y enamora.

En este enlace tenemos la noticia de las reparaciones del puente.

http://www.wcax.com/story/25442039/work-on-brookfield-floating-bridge-underway

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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