El acróbata homicida

Family Of Saltimbanquis Pablo PicassoMediodía del 20 de mayo de 1914. Ha sonado la campana de final del trabajo y algunos de los penados en San Miguel de los Reyes, con una silla a cuestas, hacen corro en el patio. A la una de la tarde, después de meses de espera, después de complejas gestiones que han llegado hasta la cumbre, en la Dirección General de Prisiones, el “milagro”, una actuación benéfica del Circo Regües para los presos, se hace posible por primera vez. En sus columnas, “Las Provincias” alaba la generosidad de “los empresarios del popular circo, que dando una muestra de su caritativo corazón, ejercitan la obra de misericordia de consolar al triste”
La Banda Municipal ameniza el espectáculo y los presos disfrutan con Los Gustinos, Los Rukolis, acróbatas gomosos; los Gladiators, que visten a la romana; el equilibrista Juanito López, los payasos Mariani y Totti, Los Tres Syborg’s, la Troupe Wernof… “Reían, palmoteaban y algunos de ellos, en el paroxismo de la alegría, tiraban sus gorros al aire y al medio de la pista”. Porque todo el espectáculo que en funciones de tarde y noche se daba en las inmediaciones de la calle de Ruzafa, se había trasladado hasta el viejo monasterio convertido en cárcel de largo cumplimiento.
Todos los presos estaban felices y contentos menos uno, que al ver salir a la pista a una de las danzarinas equilibristas tuvo que volver la espalda para “ahogar un sollozo”. ¿Quién era ese hombre? Pues nada más y nada menos que Antonio Castillo, en su momento un artista famoso en el mundo del circo. El hombre que “un día, impulsado por el amor y los celos, armó su mano con el hierro homicida, matando a la mujer adorada. Se le condenó a doce años de presidio, de los que lleva cumplidos nueve”, dice el reportero, que a renglón seguido contó cómo al artista asesino fue autorizado por el director del penal “para trabajar en la pista y, acompañado por madame Grice, bailó entre los aplausos de sus compañeros de infortunio”. El cronista, quizá demasiado comprensivo para el gusto de 2014, añadió un dato: “El penado artista observa una excelente conducta, y es muy estimado por sus jefes”. Y remató, para escandalizar al lector de nuestro tiempo: “Se cree que será uno de los favorecidos por la ley de condena condicional”

En la imagen “Familia de saltimbanquis”, de Pablo Picasso.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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