¿Cuála tocamos maestro…?

Orquesta Comunidad Valenciana 1Si les digo la verdad, vengo a estar ya un poquito harto del manoseo de Zubin Mehta. Porque siendo como es un grande de la lírica, y siendo lástima que se vaya a dirigir a otros lugares, su utilización como instrumento de tortura por parte de los medios informativos valencianos está siendo ya cansina. “¿Cuála tocamos maestro…? La mesma pero con más bombo…” Un día tras otro –penúltima función, viene la Reina, función de gala y despedida, quince minutos de ovación— la figura de Mehta ha sido utilizada para hacer política en la sección de cultura, para subrayar el abucheo de una parte del público a la consellera, para decir, en fin, una cosa que es verdad a medias: que en la Generalidad no tienen mucha idea sobre el porvenir del Palau de les Arts, cuando, en el peor de los casos, todavía es más verdad que lo que no tienen es un duro para nada.

¿Cómo se va a negociar con Mehta si los pagos de la Generalitat a las farmacias han sido tomados directamente por el “intendente Beteta”? Los que señalaban que el director de orquesta se había rebajado un 15 % el caché (eso supone pasar de 17.000 a “solamente” 14.250 euros por función) hubieran sido los primeros en señalar con escándalo que se le hubiera otorgado no un aumento, sino una simple continuidad. La prensa, hoy, destaca, con escándalo inducido, que el primer violonchelo se va a la Orquesta de Montecarlo. Y lo convierte en noticia política servida en bandeja cultural. Como si desde el inicio del funcionamiento de la orquesta del Palau de les Arts no hubieran entrado y salido cuarenta o cincuenta profesionales. Esa es precisamente la gloria de esta orquesta, a diferencia del modelo que se usa en la del palau de la Música, que es, o era, la del músico-funcionario inamovible, en plantilla mientras tenga fuerzas para sostener un arco. Pero resulta que en Valencia escandaliza la marcha de dos músicos que han encontrado en otra parte un sueldo mejor, cosa por demás normal en todas las orquestas del mundo civilizado. Movilidad, esfuerzo, dedicación… y contratos que se pueden renovar con la gente que flojea y que, cosa inevitable, permiten la movilidad laboral. El propio Mehta seguro que refuerza su Filarmónica para el concierto de Año Nuevo en Viena.

Hay quien quisiera tener todavía al maestro Iturbi en el Principal y al maestro Di Stéfano en Mestalla. Claro que sí: y a José María Rodero fijo en el Eslava… Pero no se puede: el mundo del arte no es ya tan estable como lo desearíamos. No hay contratos a cinco años. Y Valencia, precisamente porque no es una ciudad gigantesca, es un buen lugar para que artistas brillantes pero emergentes hagan aquí su carrera, sean descubiertos y avancen hacia el gran estrellato. ¿Que eso es duro para la afición? Igual ocurre en el teatro y el fútbol, en la pintura y en la danza. Y más en estos tiempos en los que el trabajo artístico es pura movilidad, incesante deambular por el mundo…

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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Una respuesta a ¿Cuála tocamos maestro…?

  1. PACO dijo:

    TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO, MAESTRO. EL EJEMPLO MAS CLARO LO TENEMOS CON EL DICHOSO VALENCIA C.F. QUEREMOS GRANDES FIGURAS DEBIENDO LO QUE NO ESTA ESCRITO. YO TAMBIEN ME GUSTARIA IRME TODOS LOS AÑOS A NUEVA YORK PARA QUE MI MUJER QUEMARA LA TARJETA VISA EN LAS REBAJAS, PERO ¿QUIEN LO PAGA?

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