Beteta como ofensa

antonio beteta¿Es una impresión aislada o el señor Beteta es bastante más impertinente cuando viene a Valencia? Porque si en el día a día, en Madrid, tuviera ese mismo tono con los problemas presupuestarios de todas las demás autonomías, seguro que andaría saliendo malparado en todos los medios de España. O sea que sus tonterías, sus bravatas, su pésima educación y sentido de la oportunidad, lo tenemos que aguantar solo aquí, con referencia a las finanzas de aquí. Porque sabido es que los medios informativos nacionales no harán ni caso, ya que no se trata de las dos únicas clases de noticia valenciana que interesan en Madrid: crimen pasional o incendio forestal.

Sin que podamos esquivarlo, ese señor se ha propuesto agriarnos la vida. Porque con intención, a mala baba, el tipo se vino a Valencia, haciendo gasto de AVE, para decir, en medio de la resaca por la marcha de Zubin Mehta del Palau de les Arts, que los valencianos todavía podemos recortar más, que es posible apretar más el cinturón de los recortes y exprimir  más  un limón ya estropajoso.

El asunto ha sido tan grave que el presidente Fabra, esta vez, se ha visto obligado a responder. Ha roto sus reglas de prudencia, que muchos consideran timidez e incluso temor, y ha dicho que “ya no caben más sacrificios por parte de los valencianos”. Después de señalar que solo en Sanidad se necesitan 15 millones de euros al día, Fabra ha reclamado, por enésima vez, un nuevo modelo de financiación “que atienda nuestras necesidades y que trate a la Comunitat Valenciana con la justicia que se merece”. “La Generalitat –ha dicho en réplica a Beteta– es una administración eficiente que prioriza su gasto y lo ha reducido; pero ya no podemos hacer más para seguir prestando en condiciones de igualdad, como en el resto de territorios de España, los servicios fundamentales de educación, sanidad y políticas sociales”. Para resumir, Fabra ha indicado: “Pedimos la financiación que necesitamos del gobierno de España, para atender estas cuestiones”.

Con todo, yo me temo que, siendo como es una respuesta firme y correcta, ese tono del presidente Fabra ya no nos basta. Ni impresiona en Madrid ni satisface en Valencia; donde, cada día que pasa, aumenta el número de ciudadanos que no aceptan  regüeldos como el que Beteta ha dedicado a nuestra autonomía. Miles de valencianos piensan ya que la corrección es un estorbo y que el presidente de nuestra autonomía, por dignidad pública, no debe tener como interlocutor ni al número dos ni al propio ministro de Hacienda, sino única y exclusivamente al presidente del Gobierno.

Estamos viviendo días históricos. Cambia nada menos que el Rey y se inicia, con un nuevo Jefe del Estado, una etapa nueva en nuestra democracia. De modo que parece que está llegando el momento de que los valencianos, desde la base de que nuestra autonomía ha sido intervenida en lo financiero, se pregunten de qué va este juego. Llega la hora de mandar a paseo a los Beteta de turno y de ir al grano: cartas sobre la mesa.

En esa línea, hay mucha gente que está acariciando la idea de un gran gesto, de una protesta descomunal: algo parecido a entregar las llaves de la empresa. Dimite todo el Consell, se “tanca la paraeta” y que venga Beteta a resolver los problemas del día a día, como ha intentado hacer a través de una ofensiva negociación directa con los farmacéuticos. En el Partido Popular, donde cada día hay más dirigentes que dan las elecciones por perdidas, saben también que, sin dinero, y sin libertad para manejarlo, la autonomía no pasa de ser un oropel vacío: flatus vocis.

Quedan, pues, pocos movimientos. Uno, sacar la gente a la calle, movilizar a un millón de valencianos en demanda de una financiación inmediata, hay que descartarlo en tanto que al presidente Fabra y a sus barones les falta el empuje político para conseguirlo. No tienen valor ni seguidores. La otra salida debería ser la de una gran conmoción nacional, un sonoro portazo, que diera paso –antes del verano, antes de las medidas a tomar con Cataluña, enseguida—a la entrega de las llaves de la autonomía. Que sea el delegado del Gobierno, que es de la tierra y sabe de fueros viejos, el que lleve la administración como tetrarca. Por lo menos, es de Benissanó y no ofende cuando habla.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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Una respuesta a Beteta como ofensa

  1. Con las palabras exactas y el tono adecuado; así se ha fotografiado la “fina estampa” de este caballero, remedo de aquel conde-duque que nos tomaba a los valencianos por “más muelles”. También se adoba con salsa picante este plato de mal gusto, cuyos componentes fundamentales son la insuficiente financiación y la marginalidad político-mediática de nuestra comunidad.
    Todo ello contribuye a que se extiendan entre el pueblo valenciano los sentimientos de impotencia y frustración, los cuales vienen a dar a la mar de ese autoodio “tan nostrat”,

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