Gordon Brown: el discurso del “no”

gordon brown en el timesHay ocasiones, raras pero felices, en las que la política se salva de la mediocridad y regresa al campo de la dignidad. Una de ellas se ha dado, desde mi punto de vista, hace muy poco, con motivo del referéndum por la independencia de Escocia, en el magnífico discurso que el líder laborista, Gordon Brown, pronunció en la tarde del miércoles. Es conveniente, sin embargo, leerlo completo, como pieza oratoria y política de calidad. Para ello hemos tomado la versión del “Huffington Post”, con traducción de Marina Velasco Serrano. Es la siguiente:

“Quiero hablar al pueblo de Escocia sobre la visión patriótica del futuro de esta nación. Estoy orgulloso de la identidad escocesa. Orgulloso de nuestras instituciones distintivas. Orgulloso del Parlamento escocés que hemos creado.

Orgulloso de que, con los poderes que le hemos dado y sin necesidad de separación, la sanidad escocesa siempre estará en manos públicas,  bien financiada y gratuita hasta que el pueblo de Escocia lo desee o necesite.

 Orgulloso, también, de que estemos incrementando los poderes del Parlamento (si mañana sale el no, los beneficios se verán pasado mañana), lo que supondrá un cambio mejor, más rápido y más seguro que la incertidumbre y la perturbación que ofrecen los nacionalistas.

 Estamos orgullosos -y también es nuestra visión patriótica- de que los escoceses cooperen y compartan en todo el Reino Unido, desde una política de defensa común y una moneda, hasta las pensiones y el salario mínimo que tenemos en las cuatro naciones, con las contribuciones como base para pagar según las necesidades de cada uno.

 Comparad esta visión patriótica con la visión nacionalista, que pondrá fin a todos los vínculos con el Reino Unido, teniendo en cuenta los riesgos que conlleva.

 De esto trata la votación. No de que Escocia sea una nación, ya somos una nación: ayer, hoy y mañana. No del Parlamento escocés: ya tenemos uno y sus poderes son cada vez mayores. En realidad trata (y esta es la cuestión) de romper todos y cada uno de los vínculos con el Reino Unido. Yo digo que no quiero acabar con las pensiones británicas, los pasaportes británicos, la libra británica, el estado de bienestar británico, la sanidad británica y el salario mínimo británico.

 Así que, vamos a explicar a la gente lo que hemos hecho juntos. Vamos a contarles que hemos luchado y ganado una guerra contra el fascismo juntos. Vamos a decirles que no hay ningún cementerio de guerra en el que no descansen juntas las tropas escocesas, inglesas, galesas y norirlandesas. Luchamos juntos, sufrimos juntos, nos sacrificamos juntos, lloramos juntos y luego lo celebramos juntos. Vamos a contarles que no sólo ganamos una guerra juntos, sino que también construimos juntos la paz, creamos un servicio sanitario juntos, levantamos un Estado del bienestar juntos.

 Hicimos todo esto sin sacrificar nuestra unión ni nuestra identidad, nuestra cultura, nuestra tradición como escoceses. Como consecuencia, nuestra esencia escocesa no se ha debilitado, sino que se ha fortalecido. No dejemos que una divergencia nacionalista rompa lo que hemos creado juntos. Digamos a los indecisos, a los que dudan y a los que les han dicho que si están orgullosos de ser escoceses no pueden votar por el no, que ésta es nuestra Escocia.

 Vamos a decirles que Escocia no pertenece al Partido Nacional Escocés (SNP). Vamos a decirles que Escocia no pertenece a la campaña del sí. Que no pertenece a Alex Salmond, ni a John Swinney, ni a mí, ni a ningún otro político. Vamos a decirles que Escocia nos pertenece a todos. Explicad a los nacionalistas que no es su bandera, su cultura, su nación o sus calles, sino que es la bandera de todos, la cultura de todos, la nación de todos y las calles de todos.

 Digámosles que nuestra visión patriótica es mayor que el nacionalismo; no queremos que Escocia se vaya del Reino Unido, sino que esté a la cabeza del Reino Unido y, de este modo, a la cabeza del mundo. Me dirijo a los indecisos, a los inseguros, a los que hoy piensan votar por el sí pero pueden convencerse para votar que no mañana.

 Vamos a decirles que nosotros, los que votamos por el no, queremos a Escocia. A la Escocia de la Ilustración escocesa y los inventores escoceses; a la Escocia pionera del derecho al trabajo y, sí, del derecho a una sanidad gratuita; a la Escocia autora del Estado de bienestar y de la ayuda internacional. Logramos todo esto y mucho más desde dentro de la Unión. No a pesar de estar en la Unión, sino a través de ella. No hay una sola parte de nosotros que se haya minimizado por ello. Así que nos dirigimos a los indecisos y a los que iban a votar por el sí y ahora ven ciertos riesgos. Hablémosles de los riesgos.

 Vamos a explicarles los siete riesgos mortales que nos empujan hacia una trampilla económica de la que no hay escapatoria. Con el sí corremos el riesgo de una moneda disputada, de un impago de la deuda, de tener que incrementar miles de millones de libras para las reservas monetarias, de subir los precios en las tiendas, de aumentar los intereses de las hipotecas, de arriesgar un millón de empleos en sectores como la defensa y las finanzas, y de un agujero negro fiscal.

 Antes existía el riesgo a lo desconocido. Ahora, el riesgo procede de la realidad de lo conocido.

 No obstante, el mayor riesgo para nuestra salud y los servicios públicos no es el que plantea la independencia. La mayor amenaza para la sanidad no es la Unión. Su mayor amenaza es el Partido Nacional Escocés, con su plan secreto para recortar 500 millones de libras (630 millones de euros) en este sector.

 Vamos a explicar a la gente de Escocia que no están salvando la sanidad, sino utilizando la sanidad para salvar al Partido Nacional Escocés (SNP). Vamos a aclarar que en el SNP no se levantaron una mañana con la misión de salvar la sanidad; se levantaron con la misión de utilizarla para crear un Estado separado. Digamos a los indecisos, a los que conocen los riesgos y a los que piensan que el SNP es el progreso, que tenemos una visión para el futuro de Escocia.

Una visión que reunirá de nuevo a una Escocia dividida. No a una Escocia intimidada, amenazada, insultada y recriminada por el mundo.

 Sé que la Escocia de Adam Smith y John Smith es mejor y mayor que ésta. Sí, una Escocia con un Parlamento escocés que lucha con fuerza por la justicia. Con fuerza para la igualdad en todo el Reino Unido.

 No sólo luchamos por nosotros; no sólo buscamos la prosperidad, la seguridad y la fuerza para nosotros. En todo lugar, en todo momento, en todos los niveles, también en el Reino Unido, nuestro instinto, nuestro deseo, nuestras exigencias y nuestro sueño por la justicia social no pasan por la separación, sino por un mundo con justicia social.

 Éste es el sueño por el que podemos vivir y con el que nunca moriremos. Ésta es la gran causa por la que merece la pena luchar. Porque la verdadera separación que queremos no es del Reino Unido, sino de la pobreza.

 La verdadera independencia que queremos no es de nuestros vecinos, sino de la desigualdad y la escasez. La verdadera libertad y liberación que queremos no es de un país; queremos que todos los países estén libres de injusticia, ahora y siempre. En un mundo de discordias, conflictos y divisiones, un voto por el sí mandaría el mensaje de que los escoceses, que siempre han cooperado a través de las fronteras, en solidaridad y colaboración con el Reino Unido, han dejado de compartir y han abandonado su afán de colaboración con los demás.

 De que los escoceses han dado la espalda a la cooperación y a la solidaridad. De que el país que había sido un modelo para el mundo se ha hecho más pequeño, y no más grande, a los ojos del mundo. Vamos a decirles que lo contrario es lo cierto. El próximo viernes, si nos despertamos con que ha ganado el no, seguiremos siendo escoceses, escoceses ayer, hoy y mañana, y el trabajo por la justicia social continuará.

 Por tanto, yo decidiré mi voto no por mí, sino por mis hijos, por todos los hijos de Escocia y por su futuro. A los nacionalistas que afirman que éste es nuestro momento, aun sabiendo que la consulta es irreversible, les digo que este referéndum no se puede hacer sólo para nuestra época. Que el voto no puede ser egoísta, ni siquiera por un momento.

 No se trata de una votación para una época, sino para todas. Ya que esta consulta no podrá deshacerse ni rehacerse, no debemos votar sólo para nosotros, para esta generación y este momento. Si no hay vuelta atrás, tenemos que pensar en nuestros hijos, nuestro futuro y el siglo que tenemos por delante. Por ello, si tienes dudas sobre el futuro incierto, si tienes preguntas sin contestar, si no te han explicado algunos riesgos, si no lo sabes, tienes que votar que no.

 Pero si, como yo, crees que lo que nos espera no es la separación, sino la justicia mediante la cooperación, te digo:  Mantén la dignidad. Ten confianza. Nuestros valores son los del pueblo escocés. Ten confianza. Nuestro Parlamento escocés responde a las necesidades y aspiraciones del pueblo escocés. Ten confianza. Nuestro futuro radica en la cooperación y la colaboración, y no en la separación y la división. Esta unidad es nuestra fuerza. Ten confianza para levantarte, hacerte oír y decir por Escocia: no ahora, no en este momento, no a los riesgos, no, gracias.

 Ten confianza para levantarte, hazte oír y di, por el futuro de Escocia: “No”.

 

 

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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