Ubú Jordi en su púlpito

ubuEn enero de 1981, unos meses después de la llegada al poder del Jordi Pujol que acababa de enterrar a su padre, Els Joglars, la compañía de teatro que dirigía Albert Boadella, estrenó “Operació Ubú”, una obra producida por el Teatre Lliure de Barcelona, inspirada en “Ubú Rey”, que causó especial escándalo por su directa alusión al presidente Pujol. “Visto el esquema institucional y político de Cataluña, sólo puede serlo la máxima figura de la máxima institución, que es la Generalitat. Evidentemente no se dirán nombres ni apellidos, lo que, por otra parte, le quitaría teatralidad a la obra; pero sí será necesario que se entienda”. Y se entendió, evidentemente, la referencia al “excelso”. “Operació Ubú puede considerarse un espectáculo psiquiátrico, y esta es la visión que gusta dar a su autor”, se escribirá después en el libro “Mester de Juglaria”.

En septiembre de 2014, nada menos que 33 años después, el exhonorable Jordi Pujol ha puesto en escena, en el parlamento catalán, su propia versión, si quieren psiquiátrica y desquiciada, del hecho político y de la política. Los minutos de intervención en los que tomó la palabra y de forma indignada abroncó a los representantes electos del pueblo catalán deben pasar a la antología de las intervenciones parlamentarias y, conjuntamente –dado que la realidad supera a la ficción– al acerbo de las mejores intervenciones teatrales.

Desafiante, convencido, justamente encolerizado, Pujol subió al púlpito moral que se acababa de construir y afeó la conducta a sus críticos. Porque su herencia en el extranjero, el que ahora llama legado, era en realidad el patriótico seguro que un padre había dedicado para afianzar el porvenir de un héroe de la resistencia. En verdad era, por adelantado, el sueldo del constructor de la nación que se estaba forjando en Banca Catalana.

Joaquín Cardona, el actor de 1981 y Ramón Fontseré, que encarnó al personaje en la reposición mejorada de 1995, son el propio Pujol. Y encarnan una estrecha transfusión de energías, una íntima relación, entre lo que estamos viendo y lo que las mentes más calenturientas del teatro llegaron un día a imaginar. Hasta el punto de que el espectador no sabe dónde está lo genuino y donde comienza lo imitado. ¿Veíamos a Pujol o a un copista de sus tics? Y todo, además, en vísperas de este “día histórico”, cuando Artur Mas se dispone a convocar el referéndum del 9 de noviembre teniendo pendiente a España de la cadena de reacciones que forzosamente habrán de venir, es un esperpento ante el que Valle Inclán flaquearía y Pérez Galdós caería de rodillas, como momento histórico irrepetible. (En la foto, el actor Joaquín Cardona en la obra de 1991)

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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Una respuesta a Ubú Jordi en su púlpito

  1. Salvador Chanzá dijo:

    La situación es alucinante, esperpéntica, inimaginable ( excepto para Boadella) y sin embargo real. ¡Está ocurriendo !

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