Modelo Mar

2015.03.21 playa barcos (4)Mariano Rajoy, el otro día, por fastidiar a Artur Mas, dijo de Barcelona, en Barcelona, que es “la capital española del Mediterráneo”. Y a renglón seguido se hizo un sonrojante silencio general…

Qué ocasión perdida, señor Calabuig; qué oportunidad desaprovechada, señora alcaldesa, señor presidente, señoras y señores del jurado. Yo me quedé con las ganas de hacer lo que hago hoy, finalmente: levantar un dedito, como el que quiere ir al lavabo, y decir, modestamente, que no. Que las palabras de Rajoy, aún descontado su ambiguo potencial de confusión, no las acepto. Porque Valencia es tan capital española del Mediterráneo como Barcelona y porque, sin recurrir al pedigrí de la historia, eso de la capitalidad tiene sus altibajos, y sus imprecisiones, como lo de “locomotora de la economía”, “ciudad líder” y otras gracias por el estilo.

Echo en falta, en efecto, que el despacho de nuestro director no haya sido invadido por diez o doce sacas de Correos con cartas de protesta. Y echo en falta, sin duda, que el coraje valenciano se nos arrugue, la gallardía se nos desinfle con tanta facilidad, singularmente cuando nos ponemos a hablar del mar nuestro, que no es otro que el Mediterráneo.

El Valencia Boat Show arranca hoy, en la Marina de Valencia. Feria náutica y arranque primaveral de una temporada en la que el reencuentro de Valencia con su viejo puerto es, más que una oportunidad, una auténtica necesidad. Veinticinco cruceros de turismo van a pasar este mes por un puerto que sigue teniendo el liderazgo en tráfico de contendores. El día 21, en la nueva terminal, el “MSC Splendida” y el “Britannia” van a traer seis o siete mil turistas de golpe. Ora y labora. Deporte y trabajo. Campeonato autonómico de veleros en el Náutico y portacontenedores tan largos como la calle de la Paz. El Mediterráneo, señor Rajoy, lo es todo para Valencia. Desde siempre, desde que un navío romano se perdió en aguas de Pinedo con una estatua de Apolo en la sentina. Y con todo respeto a la “Pasión de catalanes”, a un presidente de Gobierno se le tiene que exigir que pruebe a sembrar semillas, también, en otras macetas si quiere saber lo que es una tierra agradecida.

Aunque lo que duele, ya digo, es este impertinente silencio de los corderos. El silencio cómplice de unos partidos asustados y espesos de ideas, a los que yo pediría, en busca de ese modelo de ciudad que necesitamos, que llenaran sus programas de Mediterráneo. Sí, no lo dudéis: volved los ojos al mar de siempre, meted el mar por el carril-bici y el carril “running” por lo hondo de la mar. Ocupaos de los barrios marineros, de los horizontes con velas, de la extensa cinta de arena y de los muelles que huelen a pescado, grasa y sal. Valencia, puerto y playa, sigue siendo, más que ninguna, nuestra gran asignatura pendiente. Y si podéis, anda, acordaos del Museo Marítimo, que buena falta sigue haciendo, tantos años después.

(Publicado en “Las Provincias” el 16 de abril de 2015)

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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