El escrutinio de los libros

Grabado sobre el taller de Gutenberg en Maguncia.jpgEn el capítulo VI de “Don Quijote de la Mancha”, el cura, el barbero y las doncellas hacen un expurgo en la biblioteca del hidalgo y eliminan los libros que creen que le perjudicarán en su locura. Como es sabido, uno de los mejor valorados en el escrutinio es el “Tirant lo Blanch”, que se salva de la quema. En el Día del Libro, quizá sea interesante recordar una parte del texto, en homenaje a todos los libros:

Y, sin querer cansarse más en leer libros de caballerías, mandó al ama que tomase todos los grandes y diese con ellos en el corral. No se dijo a tonta ni a sorda, sino a quien tenía más gana de quemallos que de echar una tela, por grande y delgada que fuera; y asiendo casi ocho de una vez, los arrojó por la ventana. Por tomar muchos juntos, se le cayó uno a los pies del barbero, que le tomó gana de ver de quién era, y vio que decía Historia del famoso caballero Tirante el Blanco.

 —¡Válame Dios —dijo el cura, dando una gran voz—, que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre, que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo es este el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho.

 —Así será —respondió el barbero—, pero ¿qué haremos destos pequeños libros que quedan?

 —Estos —dijo el cura— no deben de ser de caballerías, sino de poesía.

 Y abriendo uno vio que era La Diana de Jorge de Montemayor, y dijo, creyendo que todos los demás eran del mesmo género:

 —Estos no merecen ser quemados, como los demás, porque no hacen ni harán el daño que los de caballerías han hecho, que son libros de entretenimiento sin perjuicio de tercero.

 —¡Ay, señor! —dijo la sobrina—, bien los puede vuestra merced mandar quemar como a los demás, porque no sería mucho que, habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo estos se le antojase de hacerse pastor y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo, y, lo que sería peor, hacerse poeta, que según dicen es enfermedad incurable y pegadiza.

 —Verdad dice esta doncella —dijo el cura—, y será bien quitarle a nuestro amigo este tropiezo y ocasión delante. Y pues comenzamos por La Diana de Montemayor, soy de parecer que no se queme, sino que se le quite todo aquello que trata de la sabia elicia y de la agua encantada, y casi todos los versos mayores0, y quédesele enhorabuena la prosa, y la honra de ser primero en semejantes libros.

 —Este que se sigue —dijo el barbero— es La Diana llamada segunda del Salmantino61; y este, otro que tiene el mesmo nombre, cuyo autor es Gil Polo.

 —Pues la del Salmantino —respondió el cura— acompañe y acreciente el número de los condenados al corral, y la de Gil Polo se guarde como si fuera del mesmo Apolo; y pase adelante, señor compadre, y démonos prisa, que se va haciendo tarde.

 —Este libro es —dijo el barbero abriendo otro— Los diez libros de Fortuna de amor, compuestos por Antonio de Lofraso, poeta sardo.

 —Por las órdenes que recebí —dijo el cura— que desde que Apolo fue Apolo, y las musas musas, y los poetas poetas, tan gracioso ni tan disparatado libro como ese no se ha compuesto, y que, por su camino, es el mejor y el más único de cuantos deste género han salido a la luz del mundo, y el que no le ha leído puede hacer cuenta que no ha leído jamás cosa de gusto. Dádmele acá, compadre, que precio más haberle hallado que si me dieran una sotana de raja de Florencia.

 

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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Una respuesta a El escrutinio de los libros

  1. Hoy, 23 de abril, Día del Libro, es un buen momento para traer a colación otra cita del libro valenciano más internacional, el ‘Tirant lo Blanch’, no tan conocida como la que hace Miguel de Cervantes en ‘Don Quijote de la Mancha’. Se trata de la ópera de Rossini ‘El Comte Ory’. (Aquí puede verse, y escucharse, esa cita http://wp.me/p4n4JW-8i).

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