Periodismo de calidad por seis perras

 

1915.07.03 nuevo mundoHagamos un ejercicio divertido. Imaginemos que nos vamos un siglo atrás, que salimos de una sesión de teatro en el Trianón Palace y que queremos comprar una revista. Por ejemplo “Nuevo Mundo”, la de fecha 3 de julio, número 1.121. Pagamos 30 céntimos de peseta. Y nos llevamos 48 páginas en las que vamos a encontrar, en portada, un hermoso dibujo donde aparece la reina Victoria Eugenia y el príncipe de Asturias. Bien. Una página de anuncios y la segunda portada, donde vemos una ilustración impresionante del frente de Flandes: la guerra en las trincheras vista por un gran dibujante, el inglés F. Matania. Sigamos: bajo el título de “Cómo quiere ser “Nuevo Mundo”, una página en la que el director, Francisco Verdugo, analiza y explica los cambios que va a introducir en la publicación, al tiempo que hace autocrítica: Porque “en estos últimos tiempos, arrastrado un poco por la exaltación de pasiones que en todos despierta la guerra europea, Nuevo Mundo se había significado en uno de los partidarismos en que se quiere dividir a España”. La revista, pues, está decidida a no entrar en las parcialidades que en dividían a los españoles entre aliadófilos y germanófilos. Y prometía “la mas absoluta neutralidad”, que no “es abstención ni silencio, sino propósito decidido de privarse de apasionamiento que pueda inducir a un solo lector a error o a injusticia”. Dentro del artículo, en un pequeño recuadro, la posible explicación de la explicación: el fundador de la revista, Nicolás María de Urgioti, hasta el anterior número director, había sido nombrado presidente de Prensa Gráfica, la editora de la revista. Verdugo acababa de ser nombrado director, justo en los días en que más apasionaba la confrontación política sobre la Guerra, razón por la que se había prohibido hablar a Blasco Ibáñez en Valencia. Urgoiti, con sus artículos “Europa a sangre y fuego”, también arrastraba a la opinión con gran facilidad.

Leído eso, al lector le quedaban muchas, muchas más páginas. Con una calidad, con una profundidad, que a los lectores de revistas de 2015 –¿quedan revistas en el mercado?—sin duda les haría llorar de pena. “El teatro de la vida”, la sección de Andronio, llevaba el más sutil y despiadado análisis que se podía hacer del presidente del Gobierno, Eduardo Dato, a costa de su  indecisa neutralidad y su inclinación hacia los intereses de la economía. El artículo se tituló “Un señor que no conoce sus intereses”. Es tan demoledor como profundo. Después, toros, teatro, figuras de actualidad y… un artículo, apenas nada, de Pérez de Ayala sobre la obra del joven Ramón del Valle Inclán. Una página de moda firmada por Cristóbal de Castro, un artículo-ensayo de Miguel de Unamuno, con ilustración de Varela de Seijas; un cuento de dos páginas de Andrés González Blanco, con dibujos de Medina Vera y una crónica sobre el centenario de la Batalla de Waterloo por… nada menos que Ramiro de Maeztu.

   ¿Más? Desde luego que sí. Usted ha pagado 30 céntimos y merece una preciosa caricatura del presidente de la República Francesa, Poincaré; un reportaje sobre la guerra y las actrices escrito por Federico García Sanchiz; unos versos de Luis de Tapia y una página de José Tapia sobre la obra de Rudyard Kipling. Después, dos páginas sobre los Vanderbilt, millonarios americanos que habían muerto en el hundimiento del “Lusitania”, una doble página sobre cantantes de ópera italianas, y la revista aún estaba por la mitad. Faltaba información de la guerra, de los deportes, una divertida caricatura de Mariano Benlliure, reportaje de Marruecos, una página de libros; un “trabajito” sobre la fábrica Krup de cañones a cargo de Eduardo Zamacois, una página de humor, otra científica… Y un gran reportaje sobre el torero Bombita y su familia a cuenta de José María Carretero, uno de los mejores reporteros de España, con fotos de “un tal” Campúa…

En fin, un número de revista para guardar, un pedazo de periodismo y literatura que, cien años después, sigue teniendo una frescura, unos valores y una calidad que hace que uno se borre, para siempre, de la mayor parte de lo que se puede ver en televisión y de todo lo que se “disfruta” en las redes sociales… Y costaba 30 céntimos. Seis perras chicas.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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Una respuesta a Periodismo de calidad por seis perras

  1. Si pudiéramos disfrutar de la caricatura de Mariano Benlliure, el artículo sería ‘el no va más’…

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