Una tienda muy especial, L. L. Bean

LL-Bean-726139Como quiero contrastar un dato que me dieron hace un par de semanas sobre el terreno, en la tienda principal de Freeport, entro en la página web de un negocio muy singular, L. L. Bean, dedicado tradicionalmente a la venta por catálogo de ropa deportiva. Y es ahí donde me encuentro que los empleados han colocado en el frontispicio digital un recordatorio, una esquela en homenaje a León A. Gorman, nieto del fundador, que acaba de fallecer ayer mismo, a los ochenta años. La empresa –5.ooo trabajadores fijos y hasta casi 10.000 en la temporada de vacaciones de invierno– lamenta la pérdida de un hombre que no se limitó a heredar un negocio que era un tesoro, sino que supo adaptarlo a los tiempos modernos, es decir al universo del comercio digital e internacionalizado. Pero el estado de Maine casi lamenta todavía más al que era su hombre más rico y seguramente el mejor contribuyente. Lo que ya no sé es si la ciudad de Freeport, un grandioso centro comercial con más de 150 marcas internacionales implantadas, va a cerrar a causa del duelo. La página digital de L. L. Bean, cuando esto se escribe, sigue diciendo que hoy, como todos los días del año, la tienda está abierta las 24 horas del día. Es ese, precisamente, el dato que quería contrastar: que la tienda fundada por Leon Leonwood Bean abrió sus puertas al público en 1917 y sigue abierta ahora mismo porque su horario es sencillo: siempre. Día y noche, todos los días del año. Con unos tres millones de visitantes al año, los mismos que el MOMA, de Nueva York, que también abre ahora los siete días de la semana.

L. L. Bean, el fundador de la empresa hace más de un siglo tuvo dos chispazos geniales: construyó un calzado que era chanclo contra el agua por debajo y bota de cuero abrigada por la parte superior. Y después consiguió la lista de direcciones de todos los pescadores deportivos de Maine y les mandó una carta. Ahí arranca un importantísimo negocio de venta por catálogo de toda clase de ropa y accesorios deportivos extendido por todo el mundo y que presume no solo de hacer envíos gratuitos en Estados Unidos y Canadá sino de admitir devoluciones de prendas, decididamente usadas, que en el resto del mundo se considerarían dignas del cubo de la basura. Desde una canoa para doce remeros hasta equipo para subir al Everest, Bean lo tiene todo: potentes armas para cazar osos y delicadas moscas para seducir truchas; impermeables para perritos y gorras con linterna incorporada. Todo, para todo, en una tienda seductora que es, al mismo tiempo, un parque temático y un museo. Porque allí están para empezar las botas de casi medio metro que le hicieron a un soldado gigante que se empeñó en combatir sin destacar mucho en su pelotón. Y, desde luego, un gran estanque con truchas, junto a lobos, osos y bisontes disecados, muestras de todo aquello que usted puede cazar en Estados Unidos

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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