Universidades

 

paraninfo* A los lamentos universitarios Marzá responde con realismo: “No tenemos una máquina de hacer billetes”

   Como viejos barcos que son –la Politécnica va camino del medio siglo–, las cuadernas de las dos universidades públicas valencianas crujen. Los actos de apertura de curso han sido escenario de lamentos. “Esperábamos más cariño y cercanía”, ha venido a decir el rector Mora, en uso de metáforas que hay que leer en clave de dinero. El rector Morcillo, a su vez, ha elevado el lamento amargo de un presupuesto que desde hace una década no avanza.

   Un año más, el calendario me brinda la ocasión de escuchar los lamentos y comprobar lo poco que está en mi mano: que la piscina cubierta de la Politécnica, por ejemplo, sigue teniendo unas tarifas de asombro y la de la Alameda sigue cerrada. No entro en la madeja de los sueldos y los horarios, no entro en el laberinto de las contrataciones ni en el pecado de la endogamia; me quedo en pequeños signos externos que me llevan cada septiembre a la pregunta de cómo y quién controla los gastos, inversiones, convenios y contratos de nuestras universidades. Y quién pone en contraste el presupuesto que la Nau tiene para exposiciones y vida cultural, con el que tiene el Institut Valencià de Cultura, ayer Culturarts.

   Tan amargas han sido las escenas de victimismo universitario que el conseller Marzá, encorbatado para la ocasión, ha tenido que decir que el Consell desborda de cariño “pero no tenemos una máquina de hacer billetes”, una afirmación terrible, desesperanzadora, pero de un realismo necesario. Que es preciso ligar con un escenario de tres ejes: la crisis no ha concluido, la austeridad es para siempre y la valenciana es la autonomía peor financiada por el Estado.

   La vida política nos indica que, en muy pocos meses, allá donde manda Compromis con Podemos y el PSOE, se ha producido un verdadero diluvio de contrataciones a dedo de jóvenes universitarios titulados en los últimos diez años. Es un verdadero desembarco que nadie menciona; es una colonización que asienta en la administración  a una generación universitaria, como ya ocurrió en los ochenta. Dos ingresos mejor que uno, es una forma indirecta de cariño y afecto que no aparece en los discursos de apertura de curso.

  Así las cosas, me veo, un año más, cabalgando sobre un artículo antipático, del que será preciso salir pidiendo a las universidad públicas que se miren en el espejo de las privadas, debatiéndose entre las tarifas reales y una falta de aprecio del Consell que en este caso se hace patente con voluntariedad, con planeado deseo de proteger a la universidad del Estado de unos tiempos de competencia muy dura. ¿Habrá en las universidades públicas voces autocríticas que analicen por qué ellas pierden alumnado mientras las universidades privadas lo están ganando pese a su obligada política de precios reales? ¿Tendremos los contribuyentes el consuelo de voces realistas y decisiones justas sobre el control del dinero público? ¿Cuándo mandará, también en la Universidad, el que la paga con sus impuestos?

(Publicado en “Las Provincias”. 15 septiembre 2016)

Anuncios

Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
Esta entrada fue publicada en de buena tinta y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s