La despedida de un presidente

 

obamafpA pocos días de la toma de posesión de Donald Trump, hay millones de norteamericanos que han comenzado a sentir algo parecido a la orfandad a costa de Barack Obama. Otro tiempo, radicalmente distinto, plagado de incertidumbres y temores, llama a la puerta con el cambio de administración. Pero son ocho años de mandato y Obama ha querido despedirse de los norteamericanos en su ciudad, Chicago, la que le vio madurar y le lanzó a la carrera por la Casa Blanca. En el palacio de congresos McCormick, cerca del lago Michigan, el presidente ha dado su último discurso, en el que ha resumido sus ideas y su mandato, ha dado las gracias a todos y ha rebatido, sin nombrarle, todas las ideas, proposiciones y promesas de Donald Trump.

He aquí una selección de frases e ideas del presidente Obama, extraídas de su discurso de despedida: “Durante 240 años, el llamado de nuestra nación a la ciudadanía le ha dado trabajo y 1-11-17_farewell_addresspropósito a cada nueva generación. Es lo que llevó a los patriotas a elegir la república sobre la tiranía, a los pioneros a irse al oeste, a los esclavos a desafiar aquel precario ferrocarril para conseguir la libertad. Es lo que atrajo a inmigrantes y refugiados desde más allá de los océanos y el Río Bravo, impulsó a las mujeres a luchar por el voto, estimuló a los trabajadores a organizarse. Por eso nuestros soldados dieron sus vidas en la playa Omaha y en Iwo Jima; en Irak y Afganistán – y es por eso que hombres y mujeres desde Selma hasta Stonewall estaban preparados para dar las suyas”. (…)

“Debemos entender que la democracia no exige la uniformidad. Nuestros fundadores discutieron y se comprometieron, y esperaban que nosotros hiciéramos lo mismo. Pero sabían que la democracia sí exige un sentido básico de la solidaridad – la idea de que, a pesar de todas nuestras diferencias externas, estamos todos juntos en esto; que avanzamos o fracasamos como uno sólo. Ha habido momentos a lo largo de nuestra historia que amenazaron con romper esa solidaridad. El comienzo de este siglo fue uno de esos momentos. Un mundo cada vez más pequeño, la creciente desigualdad; el cambio demográfico y el fantasma del terrorismo – estas fuerzas no sólo han puesto a prueba nuestra seguridad y prosperidad, sino nuestra democracia. Y la forma en que enfrentemos estos desafíos para nuestra democracia determinará nuestra capacidad para educar a nuestros hijos, crear buenos empleos y proteger nuestra patria. En otras palabras, determinará nuestro futuro”.(…)

“Para los norteamericanos blancos, significa reconocer que los efectos de la esclavitud y Jim Crow no desaparecieron repentinamente en los años 60; que cuando los grupos minoritarios expresan descontento, no están simplemente practicando el racismo inverso o la corrección política; que cuando protestan de forma pacífica, no están exigiendo un trato especial, sino la igualdad de trato que nuestros fundadores prometieron. Para los estadounidenses nativos, significa recordar que los estereotipos acerca de los inmigrantes de hoy se dijeron, casi palabra por palabra, sobre los irlandeses, italianos y polacos. Estados Unidos no se debilitó por la presencia de estos recién llegados; ellos adoptaron el credo de esta nación, y éste se fortaleció”.(…)

“Es por eso que dejo esta etapa esta noche aún más optimista sobre este país que cuando comenzamos. Porque sé que nuestra labor no sólo ha ayudado a tantos estadounidenses; ha inspirado a tantos estadounidenses – especialmente a tantos jóvenes – a creer que pueden marcar la diferencia; a unirse a algo más grande que ustedes mismos. Esta próxima generación – desinteresada, altruista, creativa y patriótica – la he visto en todos los rincones del país. Ustedes creen en unos Estados Unidos justos e incluyentes; ustedes saben que el cambio constante ha sido el sello distintivo de Estados Unidos, algo que no hay que temer, sino adoptar, y están dispuestos a llevar adelante este difícil trabajo de la democracia. Muy pronto nos superarán en número a cualquiera de nosotros, y creo que como resultado el futuro está en buenas manos.

Mis conciudadanos, ha sido el honor de mi vida servirles. No me detendré; de hecho, voy a estar ahí con ustedes, como ciudadano, para todos los días que me queden por vivir. Por ahora, si ustedes son jóvenes o jóvenes de corazón, tengo que pedirles una última cosa como su Presidente – lo mismo que les pedí cuando me dieron la oportunidad hace ocho años. Les pido que crean. No en mi capacidad para lograr el cambio, sino en la suya.

Les pido que se aferren a esa fe escrita en nuestros documentos constitucionales; esa idea susurrada por esclavos y abolicionistas; ese espíritu cantado por inmigrantes y colonos y aquellos que marcharon por la justicia; ese credo reafirmado por quienes plantaron banderas en campos de batalla extranjeros y en la superficie de la luna; un credo en el núcleo de cada estadounidense cuya historia aún no está escrita: Sí podemos. Sí lo logramos. Sí podemos. Muchas gracias. Que Dios los bendiga. Y que Dios continúe bendiciendo a Estados Unidos de América”.

En las imágenes, la portada del diario “Chicago Tribune” con la noticia de la elección del senador Obama como presidente, en 2008, y la portada de ayer, con la noticia del discurso de despedida pronunciado en la ciudad.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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