Viaje a los museos de Madrid (1). Picasso y el nacimiento del “Guernica”

El bombardeo que el 26 de abril de 1937 sufrió la ciudad vasca de Guernica no fue el primero que se produjo de forma masiva contra una población civil en el curso de la Guerra española; ni fue tampoco el más cruel en cuanto al número de víctimas. Sin embargo, ha pasado a la historia de la crueldad humana como un emblema. Los ataques que los bombarderos alemanes e italianos realizaron contra la simbólica población vasca a lo largo de todo un terrible día han entrado en la memoria universal del horror, sobre todo gracias a un cuadro, de Pablo Picasso, que fue encargado por el Gobierno de Juan Negrín para figurar, como pieza relevante, en el pabellón español de la Exposición Universal de París del verano de 1937.

Pronto se van a cumplir 80 años: en julio de 1937, Valencia, que era sede del Gobierno, albergó las sesiones del II Congreso de Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, que celebró sus sesiones en Madrid, Valencia (del 4 al 10 de julio), Barcelona y finalmente París. El objeto de esa escala de clausura en la capital francesa fue asistir a la inauguración (12 de julio) del pabellón español, donde figuraba entre otras obras el “Guernica”, de Pablo Picasso. El encargo de dicha obra al pintor malagueño, que vivía y trabajaba en el sur de Francia, tiene especial interés para los valencianos en tanto que fue directamente hecho, por orden del Gobierno, por el director general de Bellas Artes, José Renau (1907-1982), y formalizado documentalmente por el comisario español en la Exposición de París, el filósofo valenciano José Gaos. Un tercer valenciano, el escritor Max Aub, se ocupó de encargar a  José Luis Sert y Luis Lacassa el diseño y construcción del pabellón.

En torno al famoso cuadro “Guernica” de Picasso, que custodia desde hace años, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid  ha montado (5 de abril-4 de septiembre) una magnífica exposición que lleva por título “Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica”, que ha sido objeto de una reciente visita por un nutrido grupo de valencianos, miembros de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes. En el curso de una jornada especialmente grata e intensa, los viajeros, en esta exposición y en otras que glosaremos, estuvieron acompañados por el profesor Felipe Garín, experto en arte, antiguo director del Colegio Español en Roma y del Museo del Prado y hasta hace muy poco director del Consorcio Valenciano de Museos.

La magnífica exposición impresiona tanto por la riqueza de documentos y obras de primer nivel que ha reunido, de Picasso y otros autores, como por el acierto y la generosidad de su montaje en la segunda planta del Edificio Sabatini del Museo. El mundo de Picasso, su clima creativo, sus obras, los mitos y obsesiones que le ocuparon desde 1925 hasta la coyuntura de trabajar sobre el cuadro, están presentes en la gran exposición, que dedica también amplio espacio al hecho del horrible bombardeo de Guernica y al montaje y organización del pabellón parisino de 1937, desparecido, aunque de él hay una réplica exacta en Barcelona desde 1992.

El proceso creativo de Picasso, la presencia de sus referentes y obsesiones desde años antes, los bocetos preparatorios y muchos elementos más, están bien vivos en la exposición junto con el único reportaje fotográfico del proceso de nacimiento del cuadro, realizado por la entonces compañera de Picasso, la fotógrafa Dora Maar. También puede ver el visitante las cartas, contratos y otros muchos documentos originales que dieron paso a la obra. Picasso, obsesionado por la violencia y la crueldad en esa época, dudó a la hora de decidirse por el tema de la obra encargada hasta que sintetizó en el bombardeo de la ciudad vasca todo su militante rechazo a la guerra española, de un lado, como a la innecesaria acción de la aviación nazi y fascista en alianza con el ejército de Franco.

Con todo, quizá lo mejor de las horas pasadas en el Reina Sofía fueron las confidencias, observaciones y referencias del profesor Garín. Oírle recordar lo que Pepe Renau le contó años atrás sobre los detalles del encargo hecho a Picasso, sobre la tensa espera sin noticia alguna del pintor y su cuadro, y sobre las dudas en torno a lo que podría dar como resultado un carácter tan arbitrario como genial… fueron tan ilustrativas como el largo paseo por la exposición misma. Y mucho más cercanas. (Continuará)

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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