La Hispanic Society se renueva

En el verano de 2015, las instalaciones museísticas de la Hispanic Society de Nueva York que pude ver eran impresentables a ojos de un consumidor cultural español. Acostumbrados como estamos en Europa a disfrutar de los mejores medios, por regla general sin valorarlo, las instalaciones de la vieja institución privada de Harlem eran penosas: los grandes paneles que a costa de Bancaja se restauraron y fueron instalados en una sala remozada, se “refrescaban” en pleno mes de agosto gracias a unos vergonzosos ventiladores de los años cincuenta; pero cuando el visitante salía a la calle se encontraba con que el suelo de las terrazas  museísticas estaba hundido y varios de los edificios habían cancelado su visita con aspecto cercano al abandono.

La Hispanic Society de Nueva York ha llegado a acuerdos con el Museo del Prado y se ha traído a España parte de sus mejores obras para que sean restauradas con presupuesto español y pasen algún tiempo bajo techo seguro y digno. Porque durante dos años, la Hispanic Society va a estar cerrada para abordar unas reformas que en principio parece que quieren traer unas instalaciones museísticas con muy dudosos sistemas de seguridad y conservación a las condiciones habituales en el siglo XXI. Cómo lo conseguirán solo con fondos privados es un misterio; pero si los nuevos patronos de la Hispanic se han puesto manos a la obra es porque confiarán en poder hacerlo: sacarle recursos a España como en su día hicieron con Bancaja… queda claro que saben hacerlo.

Dicho eso, ahora hay que rendirse ante la exposición que el Museo del Prado presenta con fondos–pintura y escultura, pero también códices, muebles y cerámicas– que no son sino una mínima selección de entre las miles de piezas que Archer Huntington atesoró en vida, procedentes de España y América Latina. Si la niña retratada por Velázquez es la estrella de catálogo, si hay posibilidad de ver obras de Zurbarán, Murillo y Goya que nunca habían venido a España, cualquier visitante valenciano disfrutará con la galería de retratos de personajes que en Nueva York no se mostraban al público por estar colgados –por decir algo– en la biblioteca. El viaje que el pasado 25 de mayo hizo a los principales Museos de Madrid un grupo de socios de los Amigos del Museo de Bellas Artes de Valencia permitió este recorrido, de la mano del profesor Felipe Garín, que tanto y tan bien conocer el Museo del Prado y la gloriosa Hispanic Society, ahora en camino de recuperarse de sus achaques.

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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