NORTE (17). DÍAS DE ALTA TENSIÓN

Agosto de 1917: La Estación que nació sin fiesta

Después de once largos años de obras y esperas, después de casi veinte años de ilusión de progreso y modernidad, la Estación del Norte de Valencia no tuvo la fiesta inaugural que bien se merecía. Ni la ciudad, ni la compañía ferroviaria propietaria, pudieron celebrar con solemnidad los festejos que habían soñado. Demetrio Ribes, el arquitecto, tampoco pudo ver cumplido el legítimo sueño de poner a disposición del público su edificio con una mínima dosis de celebración y alegría, de discursos y fiesta.

“Esta noche pasada, al dar las doce, ha comenzado a prestarse el servicio de viajeros en la nueva estación del Norte”, escribió escuetamente el diario “El Pueblo”[i], que a renglón seguido elogió la labor del arquitecto y señaló el principal defecto del proyecto: que no se hubiera previsto cubrir el testero de la cubierta, lo que hubiera mejorado las vistas desde la calle. Ese mismo día, el diario conservador “Las Provincias” informaba de la novedad y de paso se mostraba más cercano a la empresa ferroviaria promotora: “Como repetidas veces hemos dicho, desde anoche, a las doce, se está prestando servicio en la nueva estación que la Compañía del Norte ha construido en la calle de Játiva, labor por la que merece la gratitud de los valencianos, ya que dicha Compañía no ha regateado gasto ni sacrificio alguno para que nuestra ciudad pueda enorgullecerse de tener la mejor de España”.[ii]

“La Correspondencia de Valencia”, diario vespertino, había dado la novedad unas horas antes: “A las doce de la noche del día de hoy se traslada el servicio de viajeros de la Estación del Norte al nuevo edificio”[iii]. El resto de la información, como en los otros diarios, era una breve descripción de los nuevos edificios, unas frases de elogio dedicadas a su arquitecto, unas palabras encomiásticas para la Compañía Norte y una sucinta guía para que los viajeros supieran moverse en la nueva instalación; todo ideas procedentes de lo que sin duda fue, en origen, una nota distribuida por la empresa ferroviaria y más o menos asimilada por todas las redacciones como suya. Ningún periódico, sin embargo, señaló las razones por las que la inauguración se suspendía y la nueva estación se ponía a trabajar sin un mínimo de celebración, no ya de fiesta o solemnidad, sino de protocolario punto oficial de partida.

Se puede echar en falta esa ausencia de explicaciones un siglo después. Pero todo lector de periódicos de 1917 sabía muy bien a qué razones obedecía esa  austera entrada en servicio. Nos basta leer el Almanaque anual del diario “Las Provincias”[iv] para ver qué ocurría. A la hora de resumir el año, esa publicación sí dejó ver, con algo más de detalle, la frustración de la ciudad y de la empresa ferroviaria: “El día 7 inauguróse, sin ninguna solemnidad, la nueva estación de los ferrocarriles del Norte. Dicho acto había sido señalado para fecha anterior, pero a consecuencia de la huelga ferroviaria y de las anormales circunstancias por las que se atravesaba, redújose todo a comenzar el servicio dicho día desde la nueva estación. La empresa, durante algunos días, permitió la entrada del público para que pudiera visitar el edificio y recibió generales elogios por la esplendidez con que lo había construido y decorado”.

“En Valencia se ha inaugurado la nueva estación construida por la Compañía Norte, que ha costado más de millón y medio de pesetas”, anotó con frialdad, meses después, el “Anuario de los Ferrocarriles”[v], que limitó su reseña a las cuestiones técnicas del nuevo servicio al público. “Tiene el edificio 250 metros de largo por 100 de ancho y su construcción forma una U superficialmente. La armadura y cubierta tiene 196 metros de largo por 45 de latitud y pesa 750 toneladas. La parte central está cubierta por cristales y las laterales por placas de Uralita. A los lados de la vía, en sentido longitudinal, lleva una cristalera con ventanas para la aireación, que se abren y cierran eléctricamente. La sala dedicada a Viajeros de salida está completamente separada en otro cuerpo del edificio de la de Viajeros a la llegada, de forma que, hay espacio suficiente para que el público pueda transitar cómodamente y hasta los coches circular con facilidad, dentro de los límites del enverjado que rodea esta parte de la estación”.

Cuando se inauguró el primer servicio ferroviario entre la ciudad de Valencia y el Grao, en el año 1852, desde el convoy que transportaba a los invitados se lanzaron octavillas con poemas en honor al progreso; el promotor, el marqués de Campo, dispuso un gran banquete que fue coronado por una quincena de discursos. Pero sesenta y cinco años después, al entrar en funcionamiento la esperada nueva estación de la tercera ciudad española, la actualidad no estaba para inauguraciones felices, ni para regocijos con banda de música y muchachas ataviadas de valenciana. Y no solo porque hubiera malestar social en la ciudad o en el conjunto de España; es que el conflicto, la grave tensión laboral, estaba en el seno de la empresa Caminos de Hierro del Norte. Y tenía una dimensión tal que contagiaba a todo el sector ferroviario español y desbordaba sobre el resto del mundo del trabajo, que en 1917 vivía con intensidad una efervescencia fundamentada en la carestía de la vida y la falta de empleo.

La Feria de Julio, con su programa, habitualmente generoso, hubiera sido el marco ideal para las fiestas inaugurales. Nadie como la Compañía de Caminos de Hierro del Norte servía a los festejos de la feria taurina de San Jaume trayendo aficionados desde la provincia; nada como el ferrocarril contribuía tanto a animar el comercio, los bailes nocturnos en la Alameda, los teatros y los cines de la ciudad. Como venía ocurriendo desde el siglo anterior, el tren, con sus precios especiales de verano, era el gran animador de la temporada de baños de Las Arenas y la Malvarrosa. Gracias a los “trenes botijo”, el incipiente turismo popular era posible cada verano. Pero los acontecimientos trastocaron las mejores intenciones de todos. En el mes de mayo de 1917, muchos valencianos habían podido ver el gran vestíbulo, con sus decorativos mosaicos, con motivo de  celebrarse en aquel espacio la I Feria Muestrario de Valencia, organizada por la activa Unión Gremial. Quizá por eso, el deseo de utilizar aquel edificio nuevo y moderno, era mayor: si todo está ya terminado, si apenas faltan detalles, usemos la nueva Estación cuanto antes. En el mes de marzo, con las obras en fase de decoración, ya se fijó la Feria de Julio como muy probable escenario de la entrada en servicio. En junio, cuando las aguas de la política ya bajaban revueltas, se llegó a perfilar la fecha del 15 de julio para la fiesta. El propio arquitecto, Demetrio Ribes, dijo a los periodistas que a la inauguración “se le dará una extraordinaria solemnidad”.[vi]  Confirmaba el deseo del valenciano Manuel Ballesteros, ingeniero jefe adjunto a Enrique Grasset, en el área de Vías y Obras de la Compañía

Las reuniones que a finales de junio tuvieron como marco la Diputación Provincial indican que había intención de abrir pronto, en el inmediato mes de julio; la corporación provincial, como propietaria de la Plaza de Toros, quería colaborar sin problemas en la apertura de la calle de Gibraltar, una reforma imprescindible para el funcionamiento de la nueva terminal. Pero la Diputación, que tenía que derribar los muros de la plaza de toros y rehacerlos adaptados a las nuevas líneas, tropezó además con el problema de que no podía derribar la enfermería y construir otra nueva antes de la Feria de Sant Jaume. Para complicarlo todo más, la institución provincial valoró su esfuerzo en 100.000 pesetas que el Ayuntamiento no estaba dispuesto a desembolsar, lo que requirió una compleja negociación que dejó el montante del pacto en 20.000 pesetas.

Después de más de una década de espera, después de una larga insistencia de Ayuntamiento y Diputación, Norte tenía dispuesta, finalmente, su estación nueva, pero las instituciones no habían hecho los deberes previstos: ni la calle de Gibraltar estaba abierta, ni el tramo de la calle de Xàtiva situado entre Ruzafa y San Agustín tenía visos de urbanización. El programa de la Feria de Julio de 1917 se dio a conocer el día 12, con notable retraso sobre la costumbre: estaba “constituido casi en absoluto por corridas de toros. El único festejo nuevo, un gran festival de la Previsión y del Ahorro para el Obrero, fue suspendido”.[vii] No pocos actos se cayeron de la agenda prevista, como este, que había organizado Unión Gremial con todo esmero. Tampoco la inauguración de la Estación, pensada para el 15 de julio, pudo llegar a ser realidad. Con todo, el 17 de julio, Luis Sanjosé, jefe de la estación ferroviaria principal tras el asesinato de su antecesor, fijó un anuncio en las nuevas instalaciones del que se hicieron eco los periódicos con renovado interés. La nota decía así: “Desde el sábado 21 del actual, se inaugurará el servicio de viajeros, equipajes, mercaderías, correspondencia y telégrafo público, en el nuevo edificio de la estación de esta. Esta Compañía tendrá agentes especiales en dicho edificio para informar al público dónde se prestarán los indicados servicios”. Pero esa nueva fecha tampoco fue posible: el 21 de julio valenciano fue uno de los días más duros e inciertos del verano de 1917.

Imágenes

–La Estación del Norte, desde el aire

— La escueta noticia de la entrada en servicio, en “Las Provincias”

— La calle de Alicante, en los tiempos inaugurales

— El cartel de la Feria taurina de 1917

— La plaza de toros en el año 1917

Notas

[i] “El Pueblo”. 8 de agosto de 1917.

[ii] “Las Provincias”. 8 de agosto de 1917.

[iii] “La Correspondencia de Valencia”. 7 agosto 1917. Pg. 3

3 Almanaque de “Las Provincias”. Resumen de los hechos del año.

[v] “Anuario de los Ferrocarriles Españoles. 1917”. Por E. de la Torre.

[vi] “Las Provincias”. 29 junio 1917.

[vii] Almanaque de “Las Provincias”. Resumen de las noticias del año.

Anuncios

Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
Esta entrada fue publicada en de buena tinta y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s