Los misterios del cartel de Mariano Benlliure

El cartel de la feria taurina de Fallas de 2018 es de Mariano Benlliure. Es hermoso, evocador, muy taurino y… lleva su firma en una esquina. Pero no lleva fecha. ¿Cuándo y para qué ocasión lo pintó el singular artista valenciano? Desde luego no para 1968 como se podría pensar y algunos están creyendo… porque el artista, para entonces, llevaba más de veinte años muerto.

Los escudos de la ciudad y de la Diputación, el maestro sentado en el burladero, la cabeza de toro de afilados cuernos, muchas flores, una escena de lidia… Todo –los temas, el estilo, las épocas y dedicaciones del que fue gran escultor– está evocando a una obra de la década de los años diez del siglo XX. Pero no hay una fecha que lo aclare. La empresa que administra la plaza de toros ha querido este año volver al clasicismo y ha recuperado el cartel que se usó hace medio siglo, en 1968, cuando la plaza de toros fue restaurada y remodelada, no tras el incendio que sufrió, que fue en 1946, sino porque era necesario acondicionarla a los nuevos tiempos.

El cartel de 1968 fue muy celebrado. Era de Benlliure, nada menos. Pero don Mariano murió 1947 y el cartel no lleva fecha. Quizá, lo más probable, el trabajo estaba en los archivos de la Diputación y nunca había sido usado. Quizá se pintó alguna vez para una corrida suspendida. Lo que sí se sabe consultando el estupendo libro “Carteles taurinos de la plaza de Valencia. 1831-1992”, editado por la Diputación, es que, después de 1968, los gestores de la plaza volvieron a usar el estupendo trabajo de Benlliure en 1988 (Feria de Julio) y en 1991 (Feria de Octubre).

Hay un detalle en el cartel que quizá pueda ayudar a situarlo en el tiempo. Esta abajo: junto el estoque del matador aparece algo insólito: unos billetes de banco y unas monedas de oro. ¿Qué quiere decir eso? ¿Por qué don Mariano incluyó el vil dinero junto a otros elementos evocadores? Probablemente está respondiendo, sí, a una crítica muy de los años diez y veinte: los maestros taurinos cobraban mucho y no siempre respondían con su esfuerzo al dineral que se llevaban. Tanto es así, que durante unos años, en la prensa valenciana, fue casi norma publicar lo que los matadores habían percibido por su trabajo en el ruedo. El público tenía derecho a saber lo que las grandes estrellas se habían embolsado por dejar lo mejor de su arte… o por defraudar con cuatro pases aburridos.

¿Iba don Mariano Benlliure, tan aficionado y exigente en los toros, por esos derroteros? Seguramente sí. Y seguramente fue el primero, en toda la historia de la cartelería, en atreverse a meter ese incómodo elemento en un cartel de reclamo de público. Incluso es posible que esa fuera la razón por la que la plaza de toros recibió su cartel, pero no llegó a editarlo, para no irritar a los maestros taurinos. Años después, pudo pasar que alguien lo encontrara, comprobara que estaba inédito y, sin reparar en el fajo de billetes y las monedas, enviara a la imprenta la obra del ilustre artista valenciano… fallecido veinte años atrás.

Puede ser… Aunque habría que estudiar el misterioso asunto.

Anuncios

Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
Esta entrada fue publicada en de buena tinta y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s