Fallas de 1918: humor negro

Los valencianos se maravillaron, en marzo de 1918, de su propia fuerza, resistencia y capacidad para vivir la vida con humor, pese a las adversidades. Después de tres largos años de guerra mundial, el año se inició, en medio de un frío glacial, con una ciudad que, por falta de suministro de carbón, estuvo casi todo el mes de enero sin suministro de gas y electricidad. Se guisaba con leña, de mala manera, y las fábricas cerraban por falta de fluido eléctrico; el número de parados creció, los alimentos escasearon y el pan multiplicó su precio. La falta de transporte marítimo, amenazado por la guerra, repercutía en la falta de materias primas. Pese a ello, al acercarse San José, el registro municipal recibió 29 peticiones para plantar fallas en calles y placetas: las ganas de vivir y celebrar la fiesta estaban vivas todavía. Casi la mitad de las fallas plantadas, catorce en total, se referían a la escasez, la subida de precios, el aumento de las tasas municipales y la falta de entrañas de los acaparadores. Una de las fallas, en un ejercicio de  humor negro, no se iba con rodeos: la figura de un estraperlista aparecía colgada en una horca, la pena que el pueblo quisiera reservar para los que abusaban de los precios y vivían a costa del hambre de los demás; una valenciana acababa de cumplir la última pena.

El primer premio, de 300 pesetas, fue concedido a la falla de la plaza de Rodrigo Botet, donde una valenciana espantaba a los buitres que invadían una caja de caudales… vacía. “Tot está 8” decía el lema, que jugaba con las palabras “buit” y “huit”. Era la caja municipal, las arcas de una ciudad arruinada que acudía a imponer tasas sobre contribuyentes que sufrían penalidades nunca vistas. El alcalde de turno esperaba cobrarle al obrero; y la “tasa” que este podía entregar apenas era la más humilde “tassa”… de café. La falla de la plaza de Pellicers, que ganó el segundo premio, iba por el mismo camino de la carestía: su parte central la componían cajas y sacos repletos de subsistencias. Y así, en las cuatro esquinas de la ciudad, hasta una docena más de fallas, a cuál más amarga y reivindicativa.

(Fotos procedentes de la magnífica colección Josep J. Coll. Blog JotajotaFaller. Cendra Digital)

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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