La paella de Dimitri Kessel

Hace 50 años, un famoso fotógrafo internacional, Dimitri Kessel (1902-1995), llegó a Valencia y fue entrevistado por Ricardo Dasí, junior, un periodista que presumía, con razón, de no perderse a nadie con alguna historia que contar que pasara por la ciudad. Kessel, que venía avalado por el sello indiscutible de la editorial “Time/Life”, era una estrella del fotoperiodismo mundial; un reportero de lujo que viajaba con ayudante personal, y que encontró en Dasí, además, un colaborador eficaz: un conocedor del terreno que le condujo hasta El Saler, donde se guisó la paella que tenía que ser objeto del reportaje.

La entrevista al fotógrafo fue jugosa. Kessel, nacido en Kiev, Ucrania, había empezado a conocer mundo en la guerra civil rusa de 1919. Estudió luego en Moscú; pero muy pronto pudo cumplir su sueño de emigrar a Estados Unidos, empujado también por su ascendencia judía. En la tierra de promisión, trabajó en docenas de oficios industriales y terminó especializándose, hacia 1935, en la fotografía, primero industrial y más tarde periodística.

Su gran oportunidad llegó en 1939, cuando estalló la Guerra Mundial. La revista “Life” le envió a Europa y fue allí, en los campos de batalla, donde Kessel se curtió haciendo los mejores reportajes de la liberación de Grecia. Hasta que se jubiló, en 1974, Kessel continuó vinculado a la revista ilustrada y a su editorial: durante 30 años fue uno de los veinte fotógrafos fijos, de la plantilla, (había otros quince “free-lance”), un privilegio que en los buenos tiempos del fotoperiodismo solo alcanzaban los mejores del mundo.

Los fotógrafos estaban a las órdenes del redactor jefe de Nueva York. Kessel, que vivía en Paris, donde se hizo buen amigo de Matisse, igual recibía el encargo de fotografiar la boda del Aga Kahn que de ilustrar un libro sobre arquitectura europea o informar de las tensiones entre la Unión Soviética e Irán. En 1948 fotografió a Franco de cacería y en 1953 la expulsión del Sha de Persia. La muerte y elección de los papas, los viajes de la reina de Inglaterra, los grandes acontecimientos europeos solían ser cubiertos por un profesional baqueteado y experto, conocedor de idiomas y de recursos. Un viajero del mundo respetado por la revista, que contaba con él, también, para toda su amplia gama de libros sobre viajes, arquitectura y paisajes.

En la entrevista que le hizo Ricardo Dasí, Kessel desveló el secreto que le trajo a Valencia. Cuando estaba fotografiando por todo el mundo los vestigios de lo que fue el Imperio Británico, le mandaron parar y dedicarse unos meses a la cocina española y portuguesa. La editorial neoyorkina había concebido un proyecto grandioso: sacar al mercado, paulatinamente, 24 libros de cocina y gastronomía, con recetas, que habrían de ser escritos por los mejores especialistas americanos. Cada libro tendría una tirada de 400.000 ejemplares, una cifra que vista con ojos españoles asombraba.

La llegada de Kessel a Valencia, con su ayudante Jeffrey Jones, tenía como objetivo obvio la paella, el plato más popular de España, que terminó siendo, con toda naturalidad, la portada del libro. Ricardo Dasí hizo las gestiones precisas en un restaurante del Saler, pero no dejó escrito su nombre. El maestro fotógrafo se conformaba con llegar en un coche con chofer, hacer el reportaje… y comerse al final el producto. Así las cosas, no ha sido posible identificar quién cocinó la paella que sirvió para la portada y que en el interior, describía el proceso de guiso. En la foto que insertamos, fácil de localizar en la red, vemos una opulenta mezcla de carne y langosta, o quizá bogavante, que a lo mejor hoy en día no es calificada como ortodoxa. Pero que sigue siendo el reclamo de un libro que Amazon tiene a la venta en su catálogo… medio siglo después.

Kessel seguramente disfrutó, haciendo las fotos y tomándose un buen plato de arroz. En la entrevista a Dasí, Kessel dijo que en su casa de París tenían una cocinera vasca, y que hacía paella no menos de dos veces por semana, porque era un plato que encantaba a todos. Aunque la imagen que podemos ver, 50 años después, no sea la preferida de los puristas de la paella. O sí.

(Cuatro imágenes de Kessel para la editorial Life/Time: la de la paella, en la portada del libro y en la del recetario. Las otras, de tono bien distinto, muestran sucesos revolucionarios en Grecia, en los años cuarenta, y una escena de flamenco en España).

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Acerca de fppuche

Periodista y escritor. Director de “Las Provincias” desde 1999 a 2002. Desde 2011, miembro de la comisión de Gobierno del Consell Valencià de Cultura.
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